Ajuares funerarios


Para los habitantes de Egipto, grandes amantes de la vida, uno de los mayores deseos es el de prolongar su existencia tras la muerte. Tras la momificación, el cuerpo es llevado a su casa, donde tiene lugar el velatorio. A su término, se procede a llevar al difunto a su morada para la eternidad. El fallecido, igual que el Sol en su ciclo diario, protagoniza un viaje desde Oriente hasta Occidente. Desde su casa, el sarcófago es arrastrado por animales, allegados al difunto ó  bien sus criados.
 
Junto al sarcófago, el sacerdote lector, los parientes y amigos del muerto y un elemento indispensable en estas ceremonias: las plañideras, que con sus lamentos y llantos, sus muestras de dolor, cierran la comitiva. Normalmente, todas las plañideras son pagadas para llorar al difunto, y mientras gritan y lloran, se llenan la cabeza de barro, se rasgan las vestiduras (algo muy corriente cuando sucede una desgracia, se suele rasgar las vestiduras en señal de rebeldía contra lo que ha acontecido.), lanzan gritos de lamento, se tiran de los pelos e incluso llegan a hacerse arañazos y magulladuras.
 
Las vestiduras oficiales del luto, son el color azul. El luto de los hombres, es mas distinto: se dejan crecer la barba y el cabello.
El catafalco, dentro del cual va es sarcófago, suele tener forma de barca, y en uno de los extremos se coloca a la diosa Nefthis, que protege la momia del difunto.
 
La creéncia de que la vida en el ''Más Allá'' transcurría de manera similar a la vida en este mundo, explica las características de los ajuares funerarios.
 
Estos ajuares eran muy importantes, pues en el ''Más Allá'' el difunto tiene las mismas necesidades que en vida. Por lo que se cuentan las ofrendas alimentarias, el mobiliario del difunto, sus productos de cosmética, joyas y amuletos, vestidos, el calzado y demás enseres. Es decir, se le procura todo aquello que el difunto utilizó y necesitó en su vida diaria (cotidiana).



 Princesa Maatkare y su ushebti.
 
 
Por una parte, encontramos todas estas piezas y elementos própios de los ajuares funerarios depositados fisicamente en el interior de las tumbas. Por otro lado tenemos que mencionar las representaciones artísticas tales como la pintura o el relieve, donde se dejaba constancia de todos éstos elementos.
 
Así mismo las pinturas y relieves eran tratados mágicamente a fin de que mediante ellos y el ajuar funerario, el difunto pudiese disponer en el más allá de todo lo que había poseído en la tierra.
 
Durante los Imperios Antiguo y Medio se empiezan ha colocar en la tumba figurillas de servidores a fin de que satisfagan las necesidades de su amo en el más allá; a partir del Imperio Nuevo estas figurillas se hacen en serie, tienen las mismas características y son conocidas como los “ushebtis”. Las tumbas reales contenían centenares de ellos.
 
Además de los ushebtis, se podía añadir a las tumbas muchos tipos de figuritas mágicas para proteger a los muertos de cualquier tipo de daño. Aunque los tipos de objetos funerarios fueron cambiando a lo largo de la historia del Antiguo Egipto, su función de proteger a los muertos y servirles como sustento en la otra vida permaneció como un propósito común.
 
De este modo, empezamos a ver representadas éstas figurillas en las pinturas murales y en los relieves de las tumbas.
Juntamente con la representación de los ushebtis, también aparecen las cajas ‘’contenedores’’ de éstos.


 
 


Ajuar funerario con ushebtis. Comitiva fúnebre portando ushebtis (tumba de Sennefer, TT 96).
 
 
Una de las tumbas en las cuales podemos apreciar la representación de ushebtis y cajas, es la de Sennefer, perteneciente al imperio Nuevo (XVIII dinastía).
 
Sennefer era primo hermano de Amenemopet, el Visir de Amenofis II. Su familia quedó así fuertemente posicionada entre las más influyentes del reinado de su rey. Sennefer es muy conocido por ser el propietario de la tumba (TT96), una de las más hermosas de la necrópolis tebana, por la decoración y su buen estado de conservación.
 
En una de sus pinturas, podemos apreciar un cortejo fúnebre, en el que se representa un sacerdote portando dos ushebtis decorados con colores vivos, no de ellos además porta barba Osiriaca.



Comitiva fúnebre portando ushebtis (tumba de Sennefer, TT 96).
 
 
En otra de la estancias de esta tumba, concretamente la cámara funeraria aparece representado el capitulo 151 del libro de los muertos. Representación en la que podemos ver dos parejas de ushebtis en los extremos inferiores.

Esta misma representación iconográfica aparece en el papiro de Sennefer y Meryt (esposa de Sennefer).


   
Cámara funeraria donde aparece representado el capitulo 151 del libro de los muertos (tumba de Sennefer, TT 96).
 
 
Otro de los ejemplos en la representación de ushebtis, es la tumba de Ramose (TT55). Ramose fue el gobernador de Tebas durante los reinados de Amenophis III y Amenophis IV, (XVIII dinastía).
 
En éste conjunto apreciamos una comitiva fúnebre, en la que aparece un sacerdote portando una especie de bandeja con dos cajas de ushebtis individuales. Estas se asemejaban a los santuarios portátiles o también llamados Quioscos, que contenían la imagen de una deidad. Se trata de unas cajas cuadradas proyectados al alza, las paredes normalmente son lisas y portan una tapa abovedada. Por lo general la decoración era bastante austera y sencilla, en ésta representación aparecen decoradas con franjas verticales y horizontales en tonos azul.


    
Comitiva fúnebre con sacerdote portador de cajas para ushebtis (tumba de Ramose, TT55).

 
Cabe también destacar un relieve procedente de la tumba de Ibi (TT36) en Deir el-Gebrawi (periodo tardío), en el que se representa un taller de artesanos elaborando ushebtis.

Dicho relieve procede del muro de los artesanos de la tumba del administrador de la alta sacerdotisa de Amón.



Relieve (fragmento) con artsenos realizando ushebtis (tumba de Ibi, TT36).
 
 
En el relieve se puede apreciar una artesano sentado (en la parte central) con un ushebti en la mano y otro posicionado de forma vertical delante de él. En la parte trasera aparece otro artesano también sentado.