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USHEBTI

Ushebtis, término egipcio que significa "los que responden", son pequeñas estatuillas que, en el Antiguo Egipto, se depositaban en la tumba del difunto. La mayoría estaban hechos de fayenza, madera o piedra, aunque los más valiosos estaban tallados en lapislázuli. Su cometido en la religión y mitología egipcia era servirle en el Aaru (el Paraíso de la mitología egipcia), ya que los egipcios pensaban que estas estatuillas trabajarían para ellos en la otra vida.

Su nombre varió a medida que la lengua egipcia fue evolucionando. Se denominaron shabtis durante el Imperio Medio, shauabtis en el Imperio Nuevo y ushebtis a partir del Periodo tardío de Egipto.

Los ejemplares más antiguos proceden de la tumba de Gua en Bersha, que vivió durante el Imperio Medio.

Generalmente eran figuras momiformes, a imagen del difunto, portando una azada y, a veces, un saco a la espalda. En el Imperio Medio llevaban inscrito el ensalmo 472 de los Textos de los Sarcófagos; durante el Imperio Nuevo, en la parte delantera tenían escrito el capítulo VI del Libro de los Muertos que, recitándolo, "les dotaba de vida" y así podían trabajar en lugar del difunto.

El número de ushebtis depositados en las tumbas varió según la época e importancia del personaje. Algunos enterramientos del Imperio Nuevo poseían 365 ushebtis, o más, correspondientes a cada día del año; se encontraron más de cuatrocientos en la tumba del faraón Tutanjamón (Tutankamon), en la de Sethy I más de setecientos, y en la de Taharqo más de un millar.

Precedentes

Los precedentes de estas estatuillas se encuentran en las primitivas prácticas de ejecuciones rituales. Durante la dinastía I, el faraón Dyer fue inhumado junto a su esposa, y en las inmediaciones se hallaron más de trescientos servidores. Al finalizar la dinastía II, los sacrificios rituales fueron reemplazados por simbólicas reproducciones grabadas en los muros de las tumbas, estatuillas de portadores de ofrendas y sirvientes representando diversos oficios. A partir del Imperio Medio se impone el empleo de ushebtis.

Artículo: Wikipédia.





USHEBTIS

Su nombre varió a medida que la lengua y la escritura fueron evolucionando. Durante el Imperio Medio se denominaron shabties, en el Imperio Nuevo sahuabtis y a partir de la Época Baja ushebties, nombre generalizado en la mayor parte de los manuales de religión egipcia. Su nombre procede del verbo shwbty, que significa "responder".

Los ushebties o los que responden, eran unas figurillas que representaban al propio difunto; aparecieron en el Imperio Medio y formaban parte de todo ajuar funerario que se preciara. Tenían aspecto momiforme y llevaban los útiles de labranza en las manos. Algunos llevaban además una inscripción con el capítulo 6 del Libro de los Muertos, titulado "Fórmula para que un ushebti ejecute los trabajos para alguien en el Más Allá". 

La finalidad de estas estatuillas era servir de sustituto del difunto una vez que este se encontrara en los Campos de Ialu o campos del Más Allá, ya que aquí podría ser requerido para que trabajara y obtener su sustento. Por la magia de las palabras los ushebties podían hacerse realidad y trabajar por el fallecido. 

Durante el Imperio Nuevo el número de ushebties que se introducían en la tumba se incrementó de modo espectacular y es frecuente encontrar 365 figurillas, una para cada día del año. Además podían añadirse 36 capataces, que comandaban las cuadrillas compuestas por 10 trabajadores. A éstos se les suele distinguir por llevar un faldellín en lugar de tener forma de momia. Por si todo esto fuera poco, se podía incorporar un número variable de figurillas que actuaban a modo de suplentes y que representaban a trabajadores con funciones especializadas. Por ejemplo, en la tumba de Tutankhamón había 365 ushebties, 36 capataces y 12 jefes del mes, un total de 413 ushebties que servirían al rey en el más allá. 

Los ushebties podían introducirse dentro de una caja de madera, de las que conocemos muchos ejemplos. Las hay muy sencillas, sin apenas textos ni decoración, y muy complicadas, donde el difunto aparece en acto de adoración ante una o varias divinidades. Algunos ejemplares de ushebties, durante el Imperio Nuevo, llegaron a introducirse en sarc&oaucte;fagos en miniatura. 

Los materiales de que estaban hechos fueron variados: fayenza, madera, piedra, cera, metal, barro cocido... 

Los ushebties del Imperio Medio tuvieron como antecedentes toda una serie de estatuas policromadas de madera que representaron a sirvientes llevando a cabo distintas actividades, como moler grano, hacer cerveza, cortar carne, etc. 

Artículo: Historiarte.net.





USHEBTIS

Introducción

Los Shabtis, Shauabtis y/o Ushebtis, ya veremos más adelante como cambia el nombre en el tiempo o, según otros autores, con palabras egipcias: shabty y/o ushebty, adaptadas a nuestro vocablo, son representaciones volumétricas funerarias, de aspecto momiforme, originadas en la segunda mitad del Reino Medio, en la Dinastía XII, entre el 1962 y el 1787 a.C. 

Estas figuras fueron elaboradas para reemplazar a su propietario en las tareas de labranza e irrigación que pudieran ser requeridas en Ialu, es decir en el reino de Osiris, o como lo conocemos comúnmente: en el Más Allá.

Su nombre proviene del verbo responder y algunos le dan el significado de "respondedor" y otros "el que responde". Ambos señalamientos pretenden describir a quien atiende un llamado que se le hace.

Terminología

El vocablo inicial de Ushebti es Sabty o shabty, un derivado de Swb. Aquellos quienes saben la inexistencia de vocales en el antiguo idioma egipcio no les sorprenderá la conversión de Swb a SawAb cuyo significado, según los entendidos, corresponde a la palabra griega "persea". Este es un árbol sagrado con el que los antiguos egipcios comenzaron a elaborar estas estatuillas funerarias.

A partir del Imperio Nuevo SawAb dio paso al termino SawAbty o shauabty, quizás con la intención de precisar el término persea convirtiéndolo en "los de madera de persea". 

Es hacia el Tercer Período Intermedio, en la dinastía XXI, alrededor del 1.080 a.C. cuando comienza a usarse el vocablo wSbty, es decir: "ushebty". 

Es a partir de entonces que se deriva del verbo wSb "responder", cuyo significado es "el que responde" y que es el comúnmente utilizado para referirse a estas pequeñas imágenes de aspecto momiforme.

Función

Los Ushebtis fueron ideados como parte del ajuar funerario por lo que se colocaban en las tumbas. Algunas veces, se les ponían dentro de cajas de madera, las cuales podían ser ostentosas en cuanto a su decoración o ser muy sencillas. En el Imperio nuevo llegaron a ser colocadas en miniaturas de sarcófagos.

A lo largo del tiempo tuvieron la misma función, en el ámbito religioso del antiguo Egipto, la representación de su propietario ante Osiris en las tareas de labranza e irrigación que pudieran ser requeridas en el reino de las sombras. Sin embargo, mientras en su inicio fueron considerados como réplicas del extinto, en el Imperio Nuevo y posteriormente, llegaron a ser vistos como siervos o una especie de esclavos del inanimado, por lo que se elaboraron grandes cantidades.

En un principio se elaboraba un ushebti para el difunto, no obstante, con el transcurrir las diferentes dinastías de la antigua civilización, llegaron a fabricarse grandes cantidades de estas estatuillas para el fallecido, formados por hombres y mujeres, incluyendo especialistas en diferentes actividades, quienes en oportunidades estaban dirigidos por otros ushebtis o capataces que lograban diferenciarse de los obreros por el uso de un faldellín en lugar del aspecto momiforme acostumbrado. Tal es el caso del faraón Tutankamón quien tenía a su disposición 365 ushebtis, uno por cada día del año, 36 capataces, uno por cada cuadrilla de 10 obreros, y 12 jefes de mes, uno por cada mes del año. Esto hacía un total de 413 ushebtis que servirían al rey en el Más Allá. Tal era el temor por realizar estas acciones exigidas por Osiris que en algunos entierros llegaron a incluirse ushebtis que actuaban como "suplentes" de los principales.

Es lógico pensar que ningún faraón deseaba ejecutar con sus manos este tipo de tarea, por lo que en el momento requerido leía la leyenda escrita sobre el cuerpo del ushebti y este adquiría vida para responder al llamado, sustituyéndolo en las labores. 

Evolución

Los ushebtis presentaron una gran evolución desde la Época Tinita hasta el Período Tardío y solo los verdaderos conocedores del tema, suelen saber con exactitud a que cronología pertenecen.

Época Tinita e Imperio Antiguo

Los reyes tinitas acostumbraban a ser enterrados con su servidumbre, por lo que estos debían ser sacrificados al fallecimiento de su señor. Una probable prueba de ello son las tumbas reales encontradas en Abidos y Sakara las cuales tienen aposentos destinados a los domésticos del soberano.

En el Imperio Antiguo, alrededor de las pirámides se construyeron comunidades de mastabas donde se enterraban a los más altos funcionarios del faraón. Más aún, en la IV y V dinastías se construían esculturas con el rostro del difunto. Para la dinastía VI se usaron las estatuas de madera conocidas como "estatuas del Ka" para realizar actos de culto funerario a favor del difunto. Estas estatuas se colocaban en la capilla del difunto sumándose a las imágenes de sus sirvientes cuyos nombres estaban reflejados en ellas. 

Es a partir de ese momento en que comienza a pensarse que dichas estatuas no eran la representación del difunto, sino que correspondían a un doble que lo sustituía en el reino de Osiris para conseguir su alimentación.

Al terminar la dinastía VI comenzaron a aparecer las estatuillas de trabajadores realizando trabajos domésticos.

Primer Periodo Intermedio

Durante el Primer Periodo Intermedio, en Heracleópolis, aparecen, sin dejar lugar a duda, las estatuillas momiformes del fallecido, llamadas saH, Sah que representaban una especie de doble del cuerpo momificado.

Imperio Medio 

Al final del Imperio Antiguo la evolución religiosa de Egipto marca la ascensión de Osiris como rey del mundo de los muertos, por lo que desde el principio del Imperio Medio se sustituye el "Campo de las Cañas", lugar del último juicio para "Ra", por "Los Campos de Iaru" o "Ialu" donde reinaba Osiris. En Ialu se encontraba el "Campo de las Ofrendas", lugar en cual Osiris exigía al difunto trabajos agrícolas e hidráulicos. 

Entrado Osiris a dominar el mundo subterráneo, los egipcios comienzan a escribir en los "Textos de los Sarcófagos" una fórmula para que las estatuillas de madera respondieran al llamado, dándoles el nombre de Ushebtis. Dicha fórmula, conocida como fórmula shabti, podía leerse de la manera siguiente: "El Justificado N., dice:... ¡Oh tú shabty, que has sido hecho para N, si N es llamado para sus tareas, o si un trabajo desagradable fuera impuesto a N como a cualquier hombre en su trabajo, dirás aquí estoy yo. Si N es llamado para vigilar a los que trabajan allí, volviendo sobre los nuevos campos para roturar la tierra, o para transportar en barco la arena del Este al Oeste, dirás aquí estoy yo. El Justificado N."

Imperio Nuevo 

En estos tiempo la costumbre de los ushebtis es habitual y comienzan a aparecer otras fórmulas para su llamado. Entre ellas tenemos fórmula Hetep-di-nesu y la llamada fórmula "saw". Sin embargo, continuaban siendo de madera y elaboradas de una manera muy tosca. No obstante, en el Imperio Nuevo, su elaboración se fue perfeccionando y ya no solo se colocaban como parte de ajuar funerario, muchas veces se ubicaban en santuarios o en la arena, sitios considerados sagrados, donde se podía tener fácil acceso a las autoridades de la otra vida, entre los que se encontraban Busiris, Buto, Heliópolis, Letópolis y Ra-Setau y muy especialmente en Abidos por ser el sitio donde fue enterrado Osiris.

Una de las fórmulas utilizadas en los ushebtis, durante la dinastía XVIII, fue la conocida fórmula de Amen-Hotep III, la cual decía: "(Fórmula para) hacer que este Shauabty trabaje para el bienaventurado, el Osiris Rey del Alto Egipto, Neb-Maat-Ra, en la necrópolis. ¡Oh dioses que estáis al lado del Señor de la Eternidad, que estáis sentados a las órdenes de su voz, acordaos de mí pronunciando su nombre! ¡Que podáis darle las ofrendas diarias de la tarde! ¡Que podáis escuchar todas las peticiones en el país de Peker (Abidos) cuando Él (Osiris) celebre la fiesta Uag! ¡Que sea posible la estancia allí para el Osiris-Rey Amen-Hotep Heka Uaset, Justo de Voz, para trabajar los campos, para llenar de agua los canales, para transportar la arena del Este al Oeste! ¡Yo lo hago!, ¡Heme aquí! Dirás tú (shauabty). Pueda el Osiris-Rey Neb-Maat-Ra, Justo de Voz, ser recordado delante de Un-en-Nefer (Osiris), para recibir ofrendas en su presencia". 

Aún cuando en este período se elaboraron gran cantidad de ushebtis sin inscripción, la mayoría de ellos hacia referencia a un extracto del capítulo VI del "Libro de los Muertos", conocido como "El Capítulo de los Shabtys o Ushebtys". Dice: "Fórmula para que un ushebty ejecute los trabajos para alguien en el Más Allá. Palabras dichas por el Osiris N.N.: ¡Oh ushebty de N. N.! Si soy llamado, si soy designado para hacer todos los trabajos que se hacen habitualmente en el Más Allá, (sabe) bien que la carga te será infligida allí. Como (se debe) alguien a su trabajo, toma tú mi lugar en todo momento para cultivar los campos, para irrigar las riberas y para transportar la arena de Oriente a Occidente. Héme aquí (responderás tú figurilla); Iré a donde me mandes, Osiris N. N. Justificado". 

La costumbre de los ushebtis fue tan arraigada en el antiguo Egipto que lograron superar el período de Akhenatón, no obstante su inscripción fue modificada a: "¡Que respires los dulces soplos del viento del norte que salen del cielo bajo la mano del Disco Viviente! Vivificación por los rayos del Disco, salud del cuerpo renovada sin cesar, capacidad de salir de la tumba a la luz del día en compañía del Disco solar".

En los tiempos de Ramsés II se usó la fórmula de Ja-em-Uaset, lo cual hacía referencia a la sagrada región de Ra-Setau, entrada del Serapeum y acceso a la región subterránea y funeraria de Ra-Setau. Dice: "¡Que tu visión pueda ser restaurada para que puedas ver el disco solar y adorar al sol en vida! ¡Que seas convocado en Ra-Setau y rodees la colina de Tcha-Mut! ¡Que puedas atravesar el valle del Ra-setau superior y abras la caverna secreta! ¡Que puedas tomar posesión de tu lugar en Ta-Dyeser (el país sagrado) como los miembros de la gran tripulación que están con Ra!". 

En el Imperio Nuevo, también se utilizaron ushebtis haciendo alusión al capitulo XXV del Libro de los Muertos: "Que el difunto recuerde su nombre en el país de los dioses". 

Otras fórmulas acostumbradas en esta época fueron:

Las consagradas por sacerdotes: "El Osiris, N.N., Justificado". 

La de la diosa Nut: "Para ser enterrado donde se hacen las oraciones". 

Para los toros sagrados Apis: "Resplandece, ¡Oh Osiris Apis!, dios grande, Señor de Ra-Setau". 

El Imperio Nuevo se caracterizó, en cuanto a los ushebtis se refiere, por su despersonalización. Es aquí cuando estas estatuillas pasan de sustitutos de su amo a ser esclavos del difunto llamados ''servidores'' o Hemu. 

Tercer Periodo Intermedio y la Baja Época

Este es el tiempo en que Amón-Re se convierte en dios omnipotente, con la capacidad de otorgar la transformación del difunto en el mismo dios Osiris, al cual era llamado Iakeby (el lamentador). 

En estos tiempos, los antiguos egipcios comenzaron a fabricar las estatuillas con menor tamaño impidiendo la incorporación de las fórmulas originales de gran longitud de escritura y además llegaron a convertirlos definitivamente en esclavos, desvirtuando su concepción a tal punto que desaparecieron en la época ptolemaica. 

Materiales y Formas

Existe una diversidad de materiales con los que se realizaron los ushebtis, entre los cuales se encuentran la madera, la fayenza y otros materiales como la terracota, el barro, la cera, la cerámica, el cobre, el bronce, la pasta vítrea, la piedra en sus distintas modalidades en uso en Egipto (granito en sus distintas particularidades, especialmente el rosa, la piedra calcárea, la calcita, la serpentinita, la cuarcita, caliza, incluso el alabastro). Unas veces se encuentran revestidas en colores y en otras oportunidades se aprovecha al máximo la apariencia del material. Tienen una altura entre 20 y 25 centímetros.

Generalmente tienen forma momiforme, no obstante aquellos ushebtis que representan jefes de cuadrillas se ven representados con un faldellín. En sus manos llevan los útiles de labranza y en la espalda pueden colgar bolsas para guardar la semilla que han de sembrar. También se encuentran cestas que usaban para acarrear la tierra de los Campos de Ialu, envases para cargar agua, moldes para hacer ladrillos y hasta amuletos. Tampoco falta el pico y la azuela. 

La inscripción jeroglífica que hace referencia al llamado se encuentra sobre las piernas. 

Los ushebtis podían estar guardados en cajas de madera, las cuales tenían grandes grafías de adoración a los dioses o simplemente no tener nada inscrito. Cuando la cantidad de ushebtis era muy pequeña podían ser colocados en pequeños sarcófagos de madera o cerámica. Algunas veces, cuando las estatuillas estaban "de pie" se colocaban en "capillas"en cuyo exterior se pintaba la imagen del difunto. En otras oportunidades vemos barcos en el exterior de las capillas, estos recrean el último viaje entre las orillas del Nilo.

Existe la particularidad, en algunos ushebtis, de tener un elemento vertical que les permitía estar erectos eternamente.

Importancia Arqueológica

Los ushebtis generan un gran aporte para la determinación de diferentes facetas del antiguo Egipto, ya que la evolución de estas estatuillas fue a la par de la evolución religiosa, social, política y económica, no solo de Egipto como un todo sino también las particularidades de las regiones donde fueron hallados.

Por otra parte, los grabados en su superficie así como la forma del rostro, permiten conocer nombres, títulos y apariencia de sus propietarios.

Su datación es un elemento realmente complicado y existen cuantiosos factores que deben ser tomados en cuenta para su determinación. La cantidad, el aspecto momiforme y/o humano, los utensilios, los materiales, las inscripciones, su disposición (en cajas de madera, sarcófagos o capillas) son algunos de los elementos que permiten identificar la época de la cual procede un ushebti en particular. No se debe olvidar, como se ha plasmado en líneas anteriores, que a medida que avanzaban las diferentes dinastías se producían cambios muy particulares en la elaboración de los ushebtis.

Artículo: Henry Alex Martínez R.





LOS USHEBTIS

Con el nombre de Ushebtis se conocen unas formas especiales de pequeñas estatuillas que a veces por centenares se colocaban en las tumbas. Su función era muy sencilla: una vez el difunto hubiese llegado al Más Allá, se encontraba con la obligatoriedad de seguir trabajando, por lo que cada vez que tuviese que llevar a cabo alguna función, (transportar arena, cavar acequias, irrigar campos cultivados, manejar el arado, segar...), pronunciaba un conjuro a través del cual la figurilla se convertía en un sirviente, y de esta forma era este ultimo quien ejecutaba la tarea asignada. Por ello, la palabra Ushebti suele traducirse por “el que responde”, aunque también se cree que podría derivar de Shauabti, término que en una antigua lengua africana designaba a las víctimas funerarias, es decir, aquellas víctimas que en tiempos primitivos se sacrificaban en los funerales de jefes importantes, para que trabajasen para su amo en el otro mundo.

Aunque se han encontrado Ushebtis en casi todas las épocas, (desde la dinastía VI hasta la época de la dominación romana), sus formas y características han variado con el paso de los siglos. Así por ejemplo, si en un comienzo las figuras no llevaban ningún tipo de inscripción, a partir de la dinastía XII solía grabarse sobre su parte frontal el nombre y títulos de la persona a la que estuvieran destinada. De este modo el conjuro solo podría hacerlo efectivo aquel a quien representaba. Sin embargo, durante la dinastía XVIII y posteriores esta costumbre cambió, pasando a escribirse entonces el capítulo VI del “Libro de los Muertos”, el cual contiene precisamente la “Fórmula para que un Ushabti ejecute los trabajos para alguien en el Más Allá”, fórmula que textualmente dice lo siguiente: 

"¡Oh ushebti de N.! (aquí se ponía el nombre del difunto): si soy llamado, si soy designado para hacer todos los trabajos que se hacen habitualmente en el Más Allá, sabe bien que la carga te será infligida allí. Como se debe alguien a su trabajo, toma tú mi lugar en todo momento para cultivar los campos, para irrigar las riveras y para transportar la arena de Oriente a Occidente". Ante ello, la figura tomaba la forma de una persona, respondiendo: "Heme aquí. Iré a donde me mandes, Osiris N. justificado".

Durante todo el reino egipcio la fabricación de Ushebtis fue una industria realmente floreciente, ya que se confeccionaron multitud de variedades en función del precio que cada cual podía pagar: desde los absolutamente sencillos y toscos, (fabricados masivamente por medio de moldes y de forma tan grosera que casi carecen de rasgos faciales), hasta los que se decoraban con ricos grabados policromos, (destacando aquellos en los que se intentaba en la medida de lo posible reproducir el parecido con el difunto a quien iban destinados). 

Los materiales empleados fueron de lo mas dispar: alabastro, fayenza, basalto, arenisca, granito, diorita, pórfido, piedra caliza, cerámica esmaltada, barro cocido, madera, etc., siendo también muy variados sus tamaños, ya que se han encontrado desde figuras que tenían solo unos pocos centímetros de longitud, hasta otras de más de un metro, (como por ejemplo las halladas en la tumba del rey nubio Taharqa, que medía 1,21 mts. de alto, ejemplares en cualquier caso atípicos, ya que lo habitual era que tuvieran entre 15 y 25 cms.). 

En cuanto a su forma general solían tener aspecto momiforme, llevando en muchos casos diversos útiles y herramientas en las manos, tales como azadas, picos, mazas, palancas, yugos, cestas, serones o vasijas para el agua. Algunos Ushebtis de madera hechos de manera específica para mujeres iban curiosamente adornados con pectorales dorados y brazaletes.La disposición de los Ushebtis en las tumbas no era algo uniforme: en ocasiones, se ponían directamente sobre la momia; otras veces, se situaban al lado del ataúd o sarcófago del difunto; muchos estaban desparramados por el suelo, o se depositaban en un nicho especial excavado en una de las paredes de la cámara funeraria; y en el caso de altos funcionarios o de los mismos faraones, se introducían gran cantidad de ellos en unas arcas o cajas especiales, (llamadas capillas), las cuales tenían planta rectangular y tapadera abovedada, siendo ricamente decoradas entre otros elementos con falsas puertas por donde los Ushebtis pudieran entrar o salir mágicamente. 

En ellas, los “sirvientes” se introducían por la parte superior, depositándolos de pié. En cualquiera de los casos, el número ideal de estos últimos era de 401, número resultante de sumar 360 + 36 + 5. (360 de los días que tenía el año egipcio: 12 meses de 30 días cada uno; 36 por los capataces, de los que había uno por cada 10 Ushabti anteriores; y 5 para los días Epagómenos. De esta forma, se aseguraba que el propietario de la tumba tendría al menos un “trabajador” para cada día del año).

Este número sin embargo no siempre se respetaba, pues por citar un ejemplo en la tumba de Tutanjamón se llegaron a encontrar más de 400, en la de Sethy I más de 700, y en la del citado Taharqa más de un millar.

En cuanto a los citados supervisores o capataces, destacar como detalle adicional que se les distingue porque en lugar de portar instrumentos agrícolas sobre su cuerpo, llevan en cambio algún atributo que refleje su autoridad, como un látigo o azote, además de ir cubiertos con una faldilla o delantal.

Los Ushebtis mas curiosos son aquellos que no solo se han colocado de una u otra forma en la tumba, sino que incluso, reposaban en su propio y particular pequeño sarcófago, y aun cuando a veces estos últimos se han encontrado desnudos yaciendo sobre cojines o fajas de lino, en otras ocasiones llegaron incluso a ser vendados como si de una momia se tratase.

Artículo: Culturaegipcia.es.





USHABTIS

Uno de los elementos más característicos de los ajuares funerarios son las figurillas que representan a un personaje de pie, momificado, ataviado con útiles agrícolas y, en la mayoría de los casos, con una inscripción. Se conocen como “ushebtis”, término que se populariza a partir del Tercer Período Intermedio hasta Época Baja, aunque el término más correcto sería “shabtis” ya que es el que se mantiene en constante uso desde Reino Medio hasta Época Tardía.

Los egipcios concebían el mundo del Más Allá como una réplica del mundo donde vivían, donde disfrutarían igualmente de la compañía de su familia y sus allegados, de las atenciones de sus sirvientes y de sus posesiones. La Otra Vida era, en definitiva, un reflejo de los mejores aspectos de sus vidas cotidianas.

Ya desde el Reino Antiguo se incluyeron en las tumbas dos elementos que constituyen los precedentes, al menos conceptuales, de las figurillas funerarias: por un lado, las estatuas Ka del difunto, depositarias de la fuerza vital que garantizaban la nueva vida, y, por otro, figuras de caliza que representaban al personal doméstico realizando algún tipo de trabajo.

En el Reino Medio, ante el fuerte impacto de las concepciones osirianas en las creencias mortuorias, el aspecto de las estatuas del difunto cambia haciéndose éste representar a imagen de Osiris, es decir, como un dios momificado. Por otro lado, los modelos individuales de los sirivientes pasan a formar parte de composiciones más complejas, generalmente en madera, que representan las actividades profesionales como panaderías, cervecerías, carnícerías, etc. Cuando estás maquetas desaparecen como elemento del ajuar funerario aparecen los primeros ejemplos de servidores funerarios. Es muy probable que las nuevas figuras incorporaran formalmente el aspecto de la estatua osiriana del difunto y la función desempeñada por los modelos del personal doméstico.

En el Reino Nuevo, el Más Allá se concebía como un espacio agrícola fértil (Libro de los Muertos 110), de abundantes cosechas (LM 109), que obviamente requería un importante esfuerzo físico para su mantenimiento. El difunto marchaba a este paraíso acompañado de sus servidores para que le suplantaran en el trabajo agrícola, y de ahí que uno de los elementos más importantes de su ajuar funerario sean figurillas momiformes, con los brazos cruzados sobre el pecho y ataviados con útiles agrícolas como azadas y picos, bolsas de grano y jarros de agua (LM 166 de Pleyte). En este período se producen tipos muy variados según las herramientas portadas y la forma de cargarlas.

A partir de la Dinastía XXI, el número de servidores aumenta considerablemente, incluyéndose una figurilla por día del año y una figurilla-capataz por cada diez trabajadores. El shabti capataz, cuya presencia se remonta a finales del Reino Nuevo, se distingue por su falda de frente pronunciado, por la fusta que apoya sobre el hombro mientras el otro brazo cae extendido junto al costado, y por su actitud de marcha. En la Dinastía XXVI se abandona la distinción entre shabtis “trabajadores” y “capataz”, imponiéndose una forma estándar, momiforme, con larga barba trenzada, azada y piqueta en las manos y una bolsa pequeña para el grano sobre un hombro. La producción de las figurillas funerarias continuó hasta la Dinastía XXX.

Los shabtis estuvieron sujetos a una evolución tanto formal como conceptual, aunque los cambios no siempre resultan evidentes. Los elementos básicos que proporcionan información para datar los shabtis son el aspecto físico, el tipo de útiles portado y la inscripción. Este último elemento, ubicado en la parte inferior del cuerpo, delante o entorno a las piernas, es determinante, ya que marca la diferencia entre estos servidores funerarios y otras figuras momiformes. La inscripción es, a la vez, un conjuro para hacer uso del shabti y una especie de documento jurídico que vincula al shabti con su dueño, de ahí la importancia de detallar el nombre del difunto para que la razón de ser de la figurilla sea eficaz. El texto inscrito evolucionó con el tiempo, surgiendo fórmulas nuevas o variantes de otras más antiguas.

La fórmula del shabti aparece en Reino Medio, en el Conjuro 472 de los Textos de los Sarcófagos. En Reino Nuevo, este texto queda recogido como el Conjuro 6 del Libro de los Muertos, convirtiédose en la fórmula esencial que ha de acompañar a todo shabti para servir a los deseos de su propietario. De la fórmula estándar derivan versiones propias de determinados períodos (fórmulas de Amenhotep III; de Atón durante la Época de Amarna; y de Khaemmuaset hijo de Ramses II), así cómo textos independientes caracterizados por su brevedad y simpleza (fórmulas hetep di ny-swt de la Dinastía XVII; “Que sea iluminado el osiris N” durante el Reino Nuevo y Tercer Período Intermedio; “Palabras recitadas por el osiris N” de la Dinastía XIX).

El conjuro 6 del Libro de los Muertos dice así: “Recitación para hacer que un shabti realice los trabajos de N en el Otro Mundo (lit. necrópolis). 

Palabras recitadas por N. Él dice: Oh shabti, si el osiris N es destinado para cualquier trabajo que ha de ser realizado en el Más Allá, o una tarea desagradable (lit. obstáculo) le es impuesta allí, como un hombre en su deber, ‘¡aquí estoy!’, dirás. Si estás destinado a servir allí en cualquier momento, a cultivar los campos, a irrigar las riberas, a transportar arena de este a oeste y viceversa, ‘¡aquí estoy!’, dirás”.

Artículo: Margarita Conde - Proyecto Djehuty.





LOS USHABTI

Con el nombre de Ushabti se conocen unas formas especiales de pequeñas estatuillas que a veces por centenares se colocaban en las tumbas. Su función era muy sencilla: una vez el difunto hubiese llegado al Más Allá se encontraba con la obligatoriedad de seguir trabajando, por lo que cada vez que tuviese que llevar a cabo alguna función, (transportar arena, cavar acequias, irrigar campos cultivados, manejar el arado, segar...), pronunciaba un conjuro a través del cual la figurilla se convertía en un sirviente, y de esta forma era este ultimo quien ejecutaba la tarea asignada. Por ello la palabra Ushabti suele traducirse por "el que responde", aunque también se cree que podría derivar de Shauabti, término que en una antigua lengua africana designaba a las víctimas funerarias, es decir, aquellas víctimas que en tiempos primitivos se sacrificaban en los funerales de jefes importantes para que trabajasen para su amo en el otro mundo.

Aunque se han encontrado Ushabtis en casi todas las épocas, (desde la dinastía VI hasta la época de la dominación romana), sus formas y características han variado con el paso de los siglos. Así por ejemplo, si en un comienzo las figuras no llevaban ningún tipo de inscripción, a partir de la dinastía XII solía grabarse sobre su parte frontal el nombre y títulos de la persona a la que estuvieran destinadas. De este modo el conjuro solo podría hacerlo efectivo aquel a quien representaba. Sin embargo, durante la dinastía XVIII y posteriores esta costumbre cambió, pasando a escribirse entonces el capítulo VI del "Libro de los Muertos", el cual contiene precisamente la "Fórmula para que un Ushabti ejecute los trabajos para alguien en el Más Allá", fórmula que textualmente dice lo siguiente: "¡Oh ushabti de N.! (aquí se ponía el nombre del difunto): si soy llamado, si soy designado para hacer todos los trabajos que se hacen habitualmente en el Más Allá, sabe bien que la carga te será infligida allí. Como se debe alguien a su trabajo, toma tú mi lugar en todo momento para cultivar los campos, para irrigar las riveras y para transportar la arena de Oriente a Occidente". Ante ello, la figura tomaba la forma de una persona, respondiendo: "Heme aquí. Iré a donde me mandes, Osiris N. justificado".

Durante todo el reino egipcio la fabricación de Ushabti fue una industria realmente floreciente, ya que se confeccionaron multitud de variedades en función del precio que cada cual podía pagar: desde los absolutamente sencillos y toscos, (fabricados masivamente por medio de moldes y de forma tan grosera que casi carecen de rasgos faciales), hasta los que se decoraban con ricos grabados policromos, (destacando aquellos en los que se intentaba en la medida de lo posible reproducir el parecido con el difunto a quien iban destinados). Los materiales empleados fueron de lo mas dispar: alabastro, fayenza, basalto, arenisca, granito, diorita, pórfido, piedra caliza, barro cocido, madera, etc., siendo también muy variados sus tamaños, ya que se han encontrado desde figuras que tenían tan solo unos pocos centímetros de longitud, hasta otras de más de un metro, (como por ejemplo las halladas en la tumba del rey nubio Taharqa, que medía 1,21 mts. de alto, ejemplares en cualquier caso atípicos, ya que lo habitual era que tuvieran entre 15 y 25 cms.). 

En cuanto a su forma general solían tener aspecto momiforme, llevando en muchos casos diversos útiles y herramientas en las manos tales como azadas, picos, mazas, palancas, yugos, cestas, serones o vasijas para el agua. Algunos Ushabti de madera hechos de manera específica para mujeres iban curiosamente adornados con pectorales dorados y brazaletes.La disposición de los Ushabti en las tumbas no era algo uniforme: en ocasiones se ponían directamente sobre la momia; otras veces se situaban al lado del ataúd o sarcófago del difunto; muchos estaban desparramados por el suelo, o se depositaban en un nicho especial excavado en una de las paredes de la cámara funeraria; y en el caso de altos funcionarios o de los mismos faraones, se introducían gran cantidad de ellos en unas arcas o cajas especiales, (llamadas capillas), las cuales tenían planta rectangular y tapadera abovedada, siendo ricamente decoradas entre otros elementos con falsas puertas por donde los Ushabti pudieran "entrar o salir mágicamente". En ellas los "sirvientes" se introducían por la parte superior, depositándolos de pié. En cualquiera de los casos, el número ideal de estos últimos era de 401, cifra resultante de sumar 360 + 36 + 5. (360 de los días que tenía el año egipcio: 12 meses de 30 días cada uno; 36 por los capataces, de los que había uno por cada 10 Ushabti anteriores; y 5 para los días Epagómenos. De esta forma se aseguraba que el propietario de la tumba tendría al menos "un trabajador para cada día del año").

Este número sin embargo no siempre se respetaba, pues por citar un ejemplo en la tumba de Tutanjamón se llegaron a encontrar más de 400, en la de Sethy I más de 700, y en la del citado Taharqa más de un millar.

En cuanto a los "supervisores o capataces", destacar como detalle adicional que se les distingue esencialmente porque en lugar de portar instrumentos agrícolas sobre su cuerpo, llevan en cambio algún atributo que refleje su autoridad, como un látigo o azote, además de ir cubiertos con una faldilla o delantal.

Los Ushabti mas curiosos son aquellos que no solo se habían colocado de una u otra forma en la tumba, sino que incluso reposaban en su propio y particular pequeño sarcófago, y aun cuando a veces se han encontrado desnudos yaciendo sobre cojines o fajas de lino, en otras ocasiones llegaron incluso a ser vendados como si de una momia autentica se tratase.

Artículo: Manuel Crenes.





LOS SHABTYS: SINTESIS ANALITICA DE SU ORIGEN, FUNCIONALIDAD Y EVOLUCION

Con las palabras egipcias ‘shabty’, ‘ushebty’ se denomina entre los egiptólogos a las figuritas funerarias, normalmente de apariencia momiforme, que son conocidas desde la segunda mitad del Imperio Medio (Dinastía XII, hacia el 1962-1787 a. de C.), y que fueron concebidas, dentro de las creencias y prácticas funerarias de los antiguos egipcios como elementos esenciales del ajuar funerario netamente diferenciados de las estatuas que representaban al difunto en actitud viviente, y de los modelos de explotaciones provistos con servidores que eran habitualmente depositados en las tumbas durante el Imperio Antiguo y la primera mitad del Imperio Medio.

El término más antiguo conocido para designar a estas estatuillas es Sabty ‘shabty’, cuya etimología es dudosa; se ha sugerido que esta voz derivaba de la palabra, S(A)w(A)b, SAwAb ‘Persea’, árbol sagrado de los antiguos egipcios, con cuya madera, se decía, se elaboraban estas estatuillas en su más antigua versión que también reciben en los textos el nombre de SwAbty.

Desde el Imperio Nuevo se utilizó la palabra, SAwAbty, ‘shauabty’, posiblemente derivada de la anterior, en una expresión que significaría, en tal caso, algo semejante a ‘los de madera de persea’.

Será a partir de la dinastía XXI (hacia el 1.080 a. de C.), cuando se ponga en uso el término, wSbty, ‘ushebty’, derivado del verbo wSb, ‘responder’, cuyo significado es ‘el que responde’ y que es el comúnmente utilizado para referirse a estas pequeñas imágenes de aspecto momiforme.

Aunque, a lo largo de los siglos, se mantuvo en lo esencial el significado y el uso dado a estas estatuillas, según las distintas épocas o periodos se fueron matizando diferentes conceptuaciones  a propósito de estos objetos funerarios.

Así, pasaron de ser simples ‘réplicas’ del difunto, durante el Imperio Medio, a ser siervos o esclavos del dueño de la tumba, durante el Imperio Nuevo y tiempos posteriores.

Antecedentes de los shabtys o ushebtys.

A) Epoca Tinita e Imperio Antiguo.

Es sabido que casi todos los reyes tinitas se hicieron enterrar habitualmente con sus servidores, los cuales eran, probablemente, sacrificados a la muerte de su soberano. Los monumentos funerarios de los monarcas tinitas existentes en Abidos y en Sakara, suelen mostrar, alrededor de la tumba real, una serie de cámaras sepulcrales subsidiarias, en principio destinadas a  albergar en su interior los cuerpos de los servidores reales.

Durante el Imperio Antiguo se conservó esta costumbre en virtud de la cual los funcionarios más elevados de la corte real se hacían enterrar en los barrios de mastabas construidos a tales efectos alrededor de las pirámides.

Sabemos, además que en las cámaras sepulcrales de las tumbas de los nobles de las dinastías IV y V se solían depositar esculturas que les mostraban con el aspecto que, se supone, debieron tener durante su vida terrestre. Parece que, al final de la dinastía VI, durante el fin del Imperio Antiguo, las estatuas de madera conocidas como ‘estatuas del Ka’ sirvieron para realizar actos de culto funerario en favor del difunto, propósito que posteriormente, sería recogido en una invocación de ‘Los Textos de los Sarcófagos’ y que estaba destinada a ser hecha ‘sobre una imagen del propietario como él estaba sobre la tierra, hecha de madera de tamarisco o zízifus y colocada (en) la capilla del difunto’.

Se cree que estas estatuas representaban al dueño en su personalidad de tal, pero al mismo tiempo podían representar a una especie de sustituto suyo, igual a él pero no idéntico, que haría los trabajos precisos para conseguir la alimentación y la bebida en el Más Allá.

En las mastabas de las dinastías V y VI, el dueño de la tumba suele estar representado en los relieves de la capilla y en sus estatuas para el Ka. También se incluían en las tumbas las imágenes de los criados, perfectamente identificados por sus nombres, que el señor había tenido a su servicio en vida.

Como es sabido, durante el Imperio Antiguo, la organización social estaba bajo el control de la administración real. Era el rey quien concedía a sus súbditos los privilegios de una tumba y quien garantizaba a través de su administración la aportación de alimentos que era imprescindible para la supervivencia del Ka del difunto en el más allá.

De este modo, cuando se produjo la crisis que hundió la organización real al final de la dinastía VI, hubo de pensarse en otra fórmula que pudiese garantizar el imprescindible aporte de alimentos para la subsistencia del difunto en su vida ultraterrena. Quizás fuera esta la razón por la cual se decidió construir maquetas y modelos de centros de explotación que mostraban a los servidores del difunto desempeñando diferentes actividades en lugares tales como las cocinas, las carnicerías o los telares de la casa de su amo. Estas maquetas se solían depositar en el interior de la cámara del sarcófago, propiamente la tumba subterránea. Casi al mismo tiempo o algo después, durante el Primer Periodo Intermedio, en Heracleópolis surgió el uso de fabricar estatuas momiformes del fallecido, llamadas saH, Sah que representaban una especie de doble del cuerpo momificado; por tanto, no se trataba de un doble o un sustituto mágico de su dueño.

B) La evolución de las creencias funerarias en el Imperio Medio como contexto del nacimiento de los Shabtys.

Otra de las consecuencias de la crisis del poder real, al final del Imperio Antiguo, fue el gran auge que cobró el culto del dios Osiris frente al del dios solar Ra. La división del poder en estos momentos de la historia de Egipto entre estas dos divinidades resulta muy clara. El lugar del último Juicio y también el de la residencia del difunto, convertido en Ax, ‘espíritu (glorioso)’ en el sxt iArw ‘Campo de las Cañas’, antes una región solar, se transformaron en una zona de influencia osiriana, aunque se siguiera admitiendo que la vida en estos paraísos solo era posible por la gracia de Re.

Así pues, a través de esta evolución de las ideas funerarias surgió la concepción de ‘Los Campos de Iaru (o Ialu)’ como lugar del reino de Osiris, donde los espíritus luminosos o Justificados gozarían de una dulce vida sin fin. No obstante, de conformidad con la tradición histórica, los difuntos no estarían libres de las obligaciones que les impondría su nuevo soberano, el dios Osiris, al igual que sobre la tierra debieron obedecer las órdenes del faraón.

En este lugar del mundo subterráneo, existía, conforme a los textos, una región llamada sxt Htpt ‘Campo de las Ofrendas’ y allí, el difunto debía trabajar en labores agrícolas y en la ejecución de trabajos hidraúlicos a requerimiento del rey de los muertos, el dios Osiris.

Para tratar de paliar estas servidumbres y auxiliar al difunto en estas penosas tareas se comenzaron a incluir en la compilación de los ‘Textos de los Sarcófagos’ fórmulas para que aquél pudiera eludir tales prestaciones personales por medio de sustitutos, imágenes de madera que serían su ‘alter ego’ en el más allá, a los que los textos llamaban Shabtys.

Como se dijo más arriba, la finalidad principal de estas estatuillas era la de sustituir a su dueño en los trabajos agrícolas que éste habría de realizar en el más allá a fin de poder producir comida. Al principio estas figuras tenían la función de actuar en tal caso como si se tratasen del propio difunto, o de sus dobles. Más tarde, con el desarrollo de las ideas funerarias, estas estatuillas se concibieron como servidores dotados de distinta personalidad de la de su dueño.

En cualquier caso parece claro que en este momento, los shabtys tenían la función de ‘responder’ en nombre de su amo cuando éste fuese requerido para realizar los trabajos en el mundo de los muertos.

Así pues, en un determinado punto de la evolución del pensamiento funerario en esta materia, se concibió que, por medio de estas figurillas, el propietario podría garantizarse que él mismo, su familia y sus servidores en la tierra, estarían exentos, por sustitución, de la prestación de los trabajos agrícolas y de irrigación que necesariamente habían de ser desempeñados en el reino de Osiris.

La llamada ‘fórmula shabty’ del Imperio Medio.

Las fórmulas que garantizaban este derecho, extraídas de los Textos de los Sarcófagos, parece que tenían cierto carácter de documento legal válido para preservar los beneficios adquiridos por el titular y sus familiares.

Su contenido habitual era, con algunas variantes, el siguiente:

“El Justificado N., dice:….. ¡Oh tú shabty, que has sido hecho para N, si N es llamado para sus tareas, o si un trabajo desagradable fuera impuesto a N como a (cualquier) hombre en su trabajo, dirás ‘aquí estoy yo’. Si N es llamado para vigilar a los que trabajan allí, volviendo sobre los nuevos campos para roturar la tierra, o para transportar en barco la arena del Este al Oeste, dirás ‘aquí estoy yo’. El Justificado N.”

C) Los Shabtys durante el Imperio Nuevo.

En los inicios del Imperio Nuevo, y como en los tiempos de la dinastía XVII y del periodo Hicso, aún se hacían los llamados ‘shabtys-bastón’. Procedentes de Dra Abu el-Naga, eran figurillas funerarias hechas en un estilo muy tosco, en madera, y con inscripciones hieráticas en tinta con la fórmula Hetep-di-nesu, combinada en ocasiones con la invocación mencionada más arriba. Otra inscripción especial de este periodo es la llamada ‘fórmula saw’. Para tal momento estas piezas del ajuar funerario se habían convertido en algo ya normal y habitual, a diferencia de la época del Imperio Medio, en la que su presencia entre los objetos funerarios no era obligada ni mucho menos constante.

A partir de estos momentos, los shabtys se fueron perfeccionando paulatinamente llegando a constituir auténticos retratos del difunto.

A lo largo del Imperio Nuevo se producirá una evolución en la idea de los shabtys que llevará en sus postrimerías, a considerarlos como una especie de seres impersonales, integrantes de un ejército de esclavos por la magia, que deberán velar por la consecución de las Ofrendas funerarias para su señor, y ello, por medio de su incesante trabajo en el reino de Osiris, no solo en la tumba, sino también en otros lugares considerados sagrados.

El principal motivo para depositar estas estatuillas en escondites entre las arenas del desierto o en los santuarios, estaba relacionado con la necesidad de conseguir alimentos y provisiones en el más allá; se trataba de procurar influir en los lugares donde se suponía se podía tener fácil acceso a los Señores de la eternidad, quienes tomaban las decisiones en orden a proveer de lo necesario a los Kau de los difuntos Justificados.

Los principales lugares sagrados, residencia de los tribunales divinos durante el Imperio Nuevo, estaban localizados en Abidos, Busiris, Buto, Heliópolis, Letópolis y Ra-Setau.

Como prueba de estas prácticas se conocen ejemplares de shabtys del mismo difunto (p. ej. Ken-Amon, un alto oficial de Amen-Hotep II) enterrados en Guiza, en Abidos (junto a una estela funeraria de Hetep di Nesu) y en la Tumba tebana del difunto en cuestión.

El templo de Osiris en Abidos, lugar del mítico enterramiento de Osiris, es el área donde se han encontrado más escondites con shabtys. Allí se construyeron muchos cenotafios y, desde el Imperio Medio se depositaron gran cantidad de estelas y estatuillas con la fórmula del shabty.

La llamada fórmula de Amen-Hotep III.

La razón por la cual los shabtys eran enterrados en el sagrado lugar de Peker, en Abidos, está explicada en una fórmula mágica tipo que llevaban inscrita estos objetos desde el Imperio Nuevo en adelante. Se la ha llamado la fórmula de Amen-Hotep III por estar recogida en los shauabtys de este rey de la dinastía XVIII, aunque la misma inscripción también se ha encontrado inserta sobre ejemplares pertenecientes a  particulares.

Dice el texto:

(Fórmula para) hacer que este Shauabty trabaje para el bienaventurado, el Osiris Rey del Alto Egipto, Neb-Maat-Ra, en la necrópolis.

“¡Oh dioses que estáis al lado del Señor de la Eternidad, que estáis sentados a las órdenes de su voz, acordaos de mí pronunciando su nombre!.

¡Que podáis darle las ofrendas diarias de la tarde!.

¡Que podáis escuchar todas las peticiones en el país de Peker (Abidos) cuando Él (Osiris) celebre la fiesta Uag!.

¡Que sea posible la estancia allí para el Osiris-Rey Amen-Hotep Heka Uaset, Justo de Voz, para trabajar los campos, para llenar  de agua los canales, para transportar la arena del Este al Oeste!.

¡Yo lo hago!, ¡Heme aquí!. Dirás tú (shauabty).”

“Pueda el Osiris-Rey Neb-Maat-Ra, Justo de Voz, ser recordado delante de Un-en-Nefer (Osiris), para recibir ofrendas en su presencia”.

Durante este periodo del Imperio Nuevo se produjeron gran cantidad de shabtys que carecían de inscripción. No obstante, lo habitual es que estén cubiertos con algún tipo de texto. Entre las inscripciones más frecuentemente utilizadas figura un extracto del capítulo VI del ‘Libro de los Muertos’, también conocido como ‘el capítulo de los shabtys o ushebtys’.

Dice así:

Fórmula para que un ushebty ejecute los trabajos para alguien en el Más Allá.

Palabras dichas por el Osiris N.N.: “¡Oh ushebty de N. N.! Si soy llamado, si soy designado para hacer todos los trabajos que se hacen habitualmente en el Más Allá, (sabe) bien que la carga te será infligida allí. Como (se debe) alguien a su trabajo, toma tú mi lugar en todo momento para cultivar los campos, para irrigar las riberas y para transportar la arena de Oriente a Occidente”. “Héme aquí (responderás tú figurilla)”; “Iré a donde me mandes, Osiris N. N. Justificado”.

Inscripciones de Shabtys del periodo Amárnico.

Durante el periodo del Amarna las creencias osirianas se debilitaron enormemente, al menos en la ciudad de Ajet-Aton. No obstante, se continuó fabricando shabtys que básicamente llevaban el siguiente tipo de inscripción: ¡Que respires los dulces soplos del viento del norte que salen del cielo bajo la mano del Disco Viviente.! Vivificación por los rayos del Disco, salud del cuerpo renovada sin cesar, capacidad de salir de la tumba a la luz del día en compañía del Disco solar, y…aprovisionamiento del monumento funerario.

La llamada ‘fórmula de Ja-em-Uaset’.

Los shabtys hallados en la zona norte de Sakara, la necrópolis menfita, otro lugar sagrado relacionado con el mundo funerario y dedicado al culto solar y al dios Ptah-Sokar-Osiris, llevan una fórmula que fue usada por primera vez en los shabtys de Ja-em-Uaset, el hijo de Ramsés II.

En esta inscripción tipo se hace específica referencia a la sagrada región de rA-stAw, Ra-Setau, lugar que se identificaba con esa zona geográfica. Más concretamente se consideraba que la entrada del Serapeum, también era el acceso a la región subterránea y funeraria de Ra-Setau.

Dice así:

“¡Que tu visión pueda ser restaurada para que puedas ver el disco solar y adorar al sol en vida!. ¡”Que seas convocado en Ra-Setau y rodees la colina de Tcha-Mut!. ¡Que puedas atravesar el valle del Ra-setau superior y abras la caverna secreta!. ¡Que puedas tomar posesión de tu lugar en Ta-Dyeser (el país sagrado) como los miembros de la gran tripulación que están con Ra!.”

Otras inscripciones

Otras inscripciones son dedicatorias y se refieren a la donación del shabty o ushebty que ha hecho el rey a un particular, un particular al rey o un particular a otro.

Durante el Imperio Nuevo también se utilizaron los shabtys conforme a las prescripciones  contenidas en el capitulo XXV del Libro de los Muertos para que ‘El difunto recuerde su nombre en el país de los dioses'.En estos casos el sacerdote funerario Sem consagraba algunas de estas estatuillas que tan solo llevaban inscripciones tales como : “El Osiris, N.N., Justificado”. Otras fórmulas usuales empleadas fueron ‘la de la diosa Nut', ‘las de ofrendas' (parecidas a las de hetep di nesu), fórmulas ‘para ser enterrado donde se hacen las oraciones', o fórmulas de ‘acompañar a alguien'. A este periodo pertenecen también los shabtys hechos para los toros sagrados Apis, dotados al principio con cabeza de toroque, paulatinamente, en épocas sucesivas, irán adoptando la cabeza humana. Su fórmula habitual solía ser la siguiente:

‘Resplandece, ¡Oh Osiris Apis!, dios grande, Señor de Ra-Setau.'

D) Los Ushebtys durante el Tercer Periodo Intermedio  y la Baja Época.

Como se dijo al principio, a partir del Imperio Nuevo, parece que la idea del ushebty despersonalizado, cobró fuerza. Así, conforme a ciertos autores, se puede hablar más de esclavos masculinos y femeninos que de sustitutos del difunto.[65] En este periodo es frecuente llamar en los textos a los ushebtys, ‘servidores’ o Hemu.

En tiempos del Imperio Medio, el difunto era provisto de una sola estatuilla, pero a partir del Imperio Nuevo, principalmente en los enterramientos reales, el número de ejemplares no hizo más que crecer, llegándose, a partir del Tercer Periodo Intermedio y en el caso de los ajuares de simples particulares, al número de 365 servidores (uno para cada día del año), acompañados de 36 ‘Inspectores’, lo que hacía que un equipo de ushebtys alcanzara normalmente en esta época el número de 401 piezas. Más adelante se llegarían a depositar dos figurillas por jornada, una para el día y otra para la noche.

A finales de la dinastía XX y hasta el periodo saíta, (hacia 1.080-525 a. de C.) será frecuente, la figura del ‘Inspector’ o ‘Jefe de diez’, normalmente vestido de diario, como el dueño, y provisto de uno o dos  látigos.

La preeminencia de Amón-Re, señor de los dioses, eclipsó en este periodo al propio Osiris en el mundo de los muertos. Prueba de tal situación la constituyen el descubrimiento de  dos etiquetas de madera en cajas para ushebtys que aclaran que ‘ha sido el oráculo del dios de Karnak el que ha decretado que los ‘servidores’ trabajen por el difunto en el más allá’.

De otra parte, la religión funeraria había evolucionado en esta época de tal modo que el difunto se convertía en el mismo Osiris y era llamado Iakeby (el lamentador). Los ushebtys eran sus esclavos y trabajaban para él en los campos que le habían sido concedidos por el dios Amón-Re en propiedad en el más allá. Estos cambios tan radicales que convierten de hecho a Amón-Re en el dios omnipotente que también concede a los particulares su transformación en el mismo dios Osiris, precipitarían la decadencia y extinción del uso de estos objetos funerarios en época ptolemaica.

Las Cajas para Ushebtys.

Estas cajas tenían forma de sarcófago o naos.Estaban destinadas a contener las figurillas de los shabtys. En el Imperio Medio, cuando las figuras depositadas en las tumbas eran una o dos, éstas eran colocadas en sarcófagos de madera o cerámica.

Otra variante de estos ‘estuches’, en los que las estatuillas estaban ‘de pie’ adoptaban la forma de una capilla que exhibía en su exterior la imagen del difunto en aspecto momiforme y sus nombres y títulos.

Estos modelos se construyeron en forma geminada o múltiple durante la dinastía XIX y, a partir de la dinastía XXI, se mostraron en forma de sarcófago con pinturas que representaban barcos, haciendo alusión a la peregrinación abidiense por el río.

En época Saita se cuidó más la elaboración de estas cajas dándoles la forma de capillas del norte o del sur con hermosas decoraciones como la procedente de la zona de Assiut que se exhibe en el Museo Arqueológico Nacional.

Los útiles de los Shabtys.

A partir de la época de Thutmosis IV, en el Imperio Nuevo, los ushebtys se acompañaban normalmente con azadas y cestillos, instrumentos con los que extraerían y transportarían la tierra en los Campos del Ialu, elaborados en miniatura, y hechos de bronce, madera o fayenza. Más tarde, se pintaron sobre la figura las azadas en sus manos y, en su espalda, un saco o cesto. En ocasiones también se representaban yugos con recipientes para acarrear agua, moldes para hacer ladrillos y diversos amuletos.

En la Baja Época los instrumentos de trabajo consistían en un pico, una azuela y el saco o cestillo; estos elementos eran normalmente moldeados o incisos sobre la estatuilla que estaba dotada con un pilar dorsal que permitía dar mayor estabilidad al ushebty, a la par que representaba al monolito Ben-Ben que, asumiendo la postura de la columna vertebral del difunto, ya un espíritu solar, permitiría a éste permanecer eternamente erecto.

Los materiales.

Los materiales usados para fabricar los shabtys eran muy variados. Madera, barro, cera, piedra, bronce, fayenza, y pasta vítrea eran las materias más usuales. La fayenza fue el elemento generalmente más utilizado, sobre todo desde finales del Imperio Nuevo en adelante.

La fayenza consistía en una pasta cerámica hecha a base de un núcleo cuarzo granuloso o de arena, mezclado con un agente aglutinante alcalino como el natrón o la planta aS, Ash; al cocerse en los hornos la pasta así elaborada, el componente sódico de la mezcla se concentraba en la superficie, produciendo un hermoso vidriado.

Los colores se obtenían aplicando en la superficie pintura con pigmentos de cobre, hierro, manganeso o cobalto.

Desde este punto de vista de los materiales utilizados en la fabricación de los shabtys, los más pobres resultan ser los hechos de madera, especialmente los de la dinastía XVII y los elaborados con simple barro cocido en alfar, principalmente a partir del Tercer Periodo Intermedio. El caso de los ejemplares hechos con cera hace pensar más en algún motivo de específicas implicaciones mágicas (más allá de la propia naturaleza de los shabtys)  que en un problema de carencia de materiales o debilidad económica del dueño.

Conclusión.

A pesar de su aparente modestia en comparación con otros restos de la arqueología egipcia, los shabtys o ushebtys constituyen un importantísimo elemento dentro de aquélla para el estudio de la evolución religiosa, social, política y económica del antiguo Egipto. Sus diferentes tipologías y el propio desarrollo de su significado y usos permiten, ya se ha visto, añadir decisivos datos a los contextos investigadores en la medida que aportan títulos, nombres y retratos de sus dueños, personajes de los que, en muchas ocasiones se desconocen los enterramientos. Son también excelentes evidencias de la evolución del pensamiento religioso en materia funeraria y, al mismo tiempo, expresión indiciaria de la situación social, jurídica y económica de Egipto (incluso de las distintas zonas del país), en momentos concretos de su historia.

La elaboración de un catálogo de estas figuras funerarias es una de las labores trascendentes de la egiptología. El conocimiento más exacto de cuanto a estos elementos concierne constituye una importantísima herramienta de trabajo y, por tanto, una disciplina de obligado conocimiento para los especialistas.

Artículo: Francisco J. Martín Valentín.





USABTIS

Esquema elemental de los Usabtis

Morfología (todos momiformes)

-Lisos.
-Con las extremidades superiores bien marcadas y las manos en relieve. 
-Con rostro tosco y apenas definido. 
-Con rostro relevante y posiblemente imitando el del difunto. 
-Portando adornos, pelucas diversas, pectorales, vestidos, barba postiza, útiles de trabajo agrícola.

Actitudes

-En posición vertical y osiriana, momiforme (brazos cruzados sobre el pecho, no siempre). 
-Manos extendidas sin portar útiles. 
-Manos portando diversos útiles (azadillo, saco de grano, látigo, bastón, etc.). 
-Mano derecha extendida, izquierda recogida portando un saco de grano. 
-Mano derecha recogida portando un azadillo y la izquierda extendida a lo largo del cuerpo. 
-En bipedestación enseñando los pies:
  -desnudos.
  -descalzos.

Material de construcción

-Madera:
  -pintada.
  -estucada. 
  -embetunada. 

-Alabastro.
-Serpentina.
-Piedra calcárea. 
-Barro cocido.

-Granito:
  -verde. 
  -rojo. 
  -negro.

-Diorita.
-Loza vitrificada en color verdoso o azulado.

Leyendas

-Anepígrafos (sin leyenda alguna). 

-Epígrafos:
  -Oferentes a diversos dioses. 
  -Con el nombre del difunto.
  -Sin el nombre del difunto.
  -Cap. VI del Libro de los Muertos.

Soporte escriturario

-Grabado a incisión.
-Pintado en rojo o en negro.

Caracteres escriturarios

-Jeroglífico medio.
-Neoegipcio. 
-Hierático (desde la III a la XXV dinastía). 
-Demótico (desde la XXI a la XXXI dinastía). 
-Copto (Época Ptolemaica).

Cronología

-Imperio Medio (2040-1785 a.C. Dinastías XI y XII).
-II Período Intermedio (1783-1551 a.C. Dinastías XIII a XVII).
-Imperio Nuevo (1551-1080 a.C. Dinastías XVIII a XX).
-III Período Intermedio (1080 a 714 a.C. Dinastías XXI a XXIV).
-Época Tardía (713-332 a.C. Dinastías XXV a XXXI).
-Época Ptolemaica (332-31 a.C. Dinastía de los Ptolomeos).

Los Usabtis en el transcurso del tiempo

Hay necrópolis egipcio-faraónicas en cuyas tumbas se han encontrado centenares de figuritas momiformes construidas con diversos materiales y denominadas «usabtis» y que son los objetos más importantes (junto con los escarabeos del corazón) del culto funerario del Egipto faraónico.
¿Qué significa esto? ¿Simplemente se trata de una «cuestión social»; es decir, un modo de distinguirse el rico y poderoso que se permite disponer de una legión de servidores en el «más allá», mientras el humilde y pobre no puede pagarse la confección de un usabti que trabaje y «responda» por él? Algo hay de eso.

De los conocimientos actuales sobre esta materia parece desprenderse que la función del usabti varió con el transcurso del tiempo a medida que variaron los conceptos religiosos y se fue complicando la teología faraónica. Al principio cabe que se tratara de una ofrenda votiva, una especie de «garantía» que asegurara la resurrección del difunto si nos guiamos por varios modelos que nos han llegado de la XII dinastía, en época de Amenenhet 111°, o incluso quizá antes, si la cronología fuese correcta y si fuese cierta la teoría de que el usabti perteneciente al escriba mayordomo «Dj3f» (Djaf), hijo de Mentuhotep, fue Mentuhotep 11° (2061/2010 a.C.) o Metuhotep 111° (2010/1918 a.C.) y que se conserva en el Museo de El Cairo, pudiendo entonces retrotraer la aparición de esa costumbre a la XI dinastía; es decir, al comienzo del Imperio Medio.

Más tarde, pero aún en el Imperio Medio, comienza a emplearse el uso del capítulo VI del Libro de los Muertos, empleando la frase genérica «para no trabajar en el otro mundo», con la que la función del usabti pasa, de ser un elemento garante de la resurrección del difunto, elevándole del mundo inferior a la contemplación de Ra, cuando asoma por el horizonte y sigue el camino del cielo hasta el ocaso, a ser un elemento neutralizador de la responsabilidad que tiene la momia, una vez «justificado» el difunto (es decir, superado el paso de la pesada del corazón o psicostasia sin encontrar en él iniquidad alguna) a trabajar en las tierras del otro mundo. De ahí que los usabtis más evolucionados, no los primeros, que carecen de extremidades superiores y manos que porten la azuela y el saco de grano, útiles imprescindibles para el trabajo en el campo, presentan estos útiles.

También es probable que ya en las últimas dinastías los usabtis se utilizaran más bien como una «vieja costumbre sentimental» de acompañamiento al difunto, pero sin una firme creencia y, sobre todo, definida respecto a su concreta función.

Respecto a la expresión usabti con que conocemos en la actualidad estas estatuillas, pudiera provenir del verbo egipcio «ws.b» (usheb = responder) y, con un origen más antiguo, «sh3w3b» (sha wab = madera) con la que eran fabricadas las primeras figuras funerarias esculpidas y colocadas en la tumba al objeto de «responder o contestar» en lugar del difunto, sustituyéndolo así, en los diversos trabajos agrícolas a que pudiese hacerse acreedor en la otra vida. A tal objeto, como ya hemos dicho más arriba, estas estatuillas portan en sus manos los instrumentos o útiles agrícolas necesarios; es decir, el azadilla, el cestillo o saco para transportar el grano, amén de otros útiles campesinos, incluido -como no- el látigo o bastón de los capataces cuando representaban a éstos.

Muchas de estas estatuillas son anepígrafas o, en todo caso, se encuentra simplemente grabado el nombre del difunto. En otros casos, y a partir de la época clásica, llevan grabado un texto mágico, consistente en una porción o síntesis del capítulo VI del Libro de los Muertos. Y, en virtud del encantamiento que porta, el usabti cobrará vida en el momento preciso de ser conminado a realizar el trabajo con el «otro mundo».
A lo largo del Imperio Medio la costumbre funeraria y religiosa fue colocar en la tumba un solo usabti por difunto o momia; es decir, un verdadero «doble» del «justificado». Más tarde se colocaron varios usabtis en la tumba lo cual, presumiblemente, indica que las ideas religiosas iban cambiando o evolucionando. Por último fueron muy numerosos los «servidores» que se colocaban junto al difunto y que, incluso, eran dirigidos por un capataz o «jefe de obreros», que se distingue en su función por tener grabado un látigo o un bastón.

Tal es el caso de los usabtis encontrados en la tumba de Tutankhamón, descubierta por H. Carter, bajo la economía del Lord Carnavon en 1922, en número de 417 y entre los que se encuentran los más bellos hallados jamás.
 
No hay más que decir que 14 de estos usabtis son de madera estucada y chapados en oro, llevando sobre su cabeza un peinado «nms» (nemes), un casco ceremonial azul o la peluca «3fnt» (afnet) Y llevando sobre la frente los emblemas reservados, al Horus «justificado», del buitre y la cobra. Signos del Norte y del Sur; es decir «las dos tierras».

Estos vigilantes o capataces (jefes de obreros) aparecen todos, fundamentalmente, bajo la XXI o XXII dinastías y desaparecen, para unos en la XXIII y para otros en la XXX, aunque hay quien afirma que dura esta costumbre hasta la época ptolemaica. De cualquier modo la costumbre funeraria de la colocación de usabtis junto al féretro de la momia se ha constatado hasta la época ptolemaica.

De modo que, en su mayor parte, estas estatuillas representan trabajadores o servidores, también denominados «respondedores» (pues son quienes responden por el difunto de las obligaciones de éste, y lo sustituyen en las labores agrícolas que les puedan ser impuestas, conociéndose como ya se ha dicho, con el nombre de usabtis. 

Dentro de los que portan leyendas, unos llevan nombres concretos de la momia y su oficio; sea el propio Horus (o Faraón), sean jefes de sol- dados, sacerdotes, primeros profetas de un determinado dios, nombres particulares, «señoras de la casa», etc.

Hasta la fecha hay clasificados, y debidamente estudiados, unos 2.000 usabtis, si bien es cierto que existen muchísimos más, a la espera de su clasificación museológica, sin contar con los que se encuentran en colecciones particulares (como, por ejemplo, la del autor).

Los primeros usabtis aparecen, como ya se ha dicho anteriormente, cerca del 1800 a.C, de tal suerte que puede decirse, a la luz de nuestros conocimientos actuales, que, efectivamente, los primeros usabtis elementales, momiformes y anepígrafos aparecen hacia la XII dinastía, y los egiptólogos los denominamos anepígrafos precisamente por carecer de la mínima inscripción jeroglífica.

Lo cierto es que la mayor parte de estos usabtis, que se encuentran en museos y colecciones particulares son de procedencia desconocida y tampoco, por su condición anepígrafa podemos conocer a su propietario, excepto de que se tratara de una tumba inviolada, y así ponerlo en relación con otros objetos identificables hallados en la misma.

En otros casos, y cuando disponen de inscripciones, estas pueden ser muy variadas tanto por sus caracteres escriturarios situación topográfica en la estatuilla como por su contenido. Tal es el caso del texto registrado por Petrie en 1912 y que cita Aubert y que es copia de estelas y estatuas contemporáneas, en un usabti de 13 cm. de altura, encontrado cerca de la pirámide de Hawara, construida por Amenemhat 1110 hacia 1800 a.C., y que dice:

«Ofrenda del horus a Osiris, Señor de "Djdw" (Busiris para que le conceda el servicio del pan y del vino al "k3" de la señora de la casa "Hnwt-Nfrt" (Genutnefret) justificada»

y otro de 24 cm. que tiene grabado el siguiente texto:

«Ofrenda del Horus a Osiris, Señor de "Rst3w" (es decir, la necrópolis donde se depositó la momia) para que conceda al jefe de la ciudad "Iwnfr" (Iunefer) elevarse del "Dw3t" (Duat, es decir el mundo inferior o mundo de los muertos), y contemplar a Ra, aquel que asoma por el horizonte».
Aunque no conocemos la fecha aproximada, Aubert se inclina por dar la de ese Horus, o poco después, dada la inscripción que describe la imagen de la resurrección y, por tanto, un concepto trascendente que no hubo en las primeras dinastías del Imperio Antiguo para la generalidad de los egipcios.

Otro tanto puede decirse del usabti de 11 cm. perteneciente al mayor- domo y escriba contable «Dj3f» (Djaf), un hijo de Mentuhotep y citado más arriba, que se encuentra en el Museo de El Cairo catalogado con el nº CG 47640.

O el usabti de piedra calcárea pintada de 24 cm. perteneciente al jefe de los guardias «Snbmw» (Seneb-mu) adosado a un pilar dorsal y sobre un zócalo rectangular, que también se encuentra en el Museo de El Cairo catalogado con el nº CG 48482, portando una inscripción vertical que dice:

«El bienaventurado cerca de Osiris, el jefe de los guardias, Snbmw».

Y en el zócalo, a 3 columnas, se lee:

«Ofrenda que hace el Horus al "abridor de caminos" (es decir, al dios perro de Asiut y de Abydos) el Señor de "T3djsr" (la necrópolis de Tadjeser), el dios grande, el Señor de Abydos, para que le conceda el servicio funerario y le de el agradable soplo de la vida».

De modo que, como puede verse, los usabtis epígrafos y sin contorno de extremidades superiores, pero con los más variados textos, son generalmente de piedra calcárea pintada, o de alabastro, algunos de diorita negra o de madera embetunada pero, generalmente, todos ellos poco elaborados y, eso sí, con la concreta función de súplica resucitatoria. Eso explica lo innecesario de marcar sus extremidades superiores, ni sus manos. Su figura es exclusivamente osiríaca, elementalmente momiforme, porque su función es representar el «k3» del difunto y portar la esperanza en la resurrección, idea religiosa -como se ve- anterior a los griegos y modelo para la muy posterior religión cristiana que contiene un sinnúmero de préstamos puramente egipcios.

Vendrán, luego, en esta clasificación de urgencia, los usabtis más elaborados, con inscripciones todos ellos, con diversos ornamentos, con las manos esculpidas en relieve y el conjunto de la figura más bello y esbelto que los anepígrafos, habiendo sido todos los de las dinastías XII y XIII, descubiertos en el Alto Egipcio, proviniendo de la necrópolis de Abydos.

Así, por ejemplo, podemos describir el usabti de 22 cm. perteneciente a «Nn» (Nen) jefe de los tejedores, que se encuentra en Bruselas catalogado con el nº E-3384 y que, según la traducción de Yoyotte, dice:

«Bienaventurado cerca de Ptah-Sokar, el jefe de los tejedores Nn, justificado, junto a Sn3nkh (Senanj, su esposa) Señora bienaventurada».
Este usabti lleva el «3nkh» (anj) o signo de la vida, en la mano derecha y el cetro «w3s»  (uas) como símbolo de prosperidad en la izq.
Y, por último, aquellos que podemos clasificar en un grupo por contener todos el capítulo VI del Libro de los Muertos donde, sintetizado, dice:
«... (se ponía el nombre del difunto)... dice: Este usabti de... realizará por su cuenta (o en sustitución de...) los trabajos que se le ordenen (en el mundo inferior) como un hombre en su tarea para cultivar los campos, irrigar las riberas y transportar la arena del este hacia el Oeste. Así sea, diré».

La leyenda se grababa o pintaba (dependiendo del soporte sobre el que se escribiese) generalmente en la parte delantera del usabti y encerrada entre 7 y 9 líneas horizontales (lo más común) o a veces entre 5 y 10 (lo menos frecuente) en una o tres líneas verticales en el centro y a los lados del usabti y otras, a veces, con una línea vertical sobre el dorso de la figura.

Ejemplo de estos usabtis es el correspondiente al sacerdote, escriba de Ptah, «3khpt» (Ajpet), datado en el reinado del Horus «Wsm3r» (Usimare') (Ramsés 11. 1290/1224 a.C.).

Concretamente en la XXI dinastía aparecen usabtis que yo denomino «distorsionantes» porque su actitud, lejos de ser osiriana, es viva, presentando su brazo derecho extendido a lo largo del cuerpo y el izquierdo cruzado sobre el pecho, cual es el caso del usabti de «P3dmn» (Padimen, padre divino de Amón) y de «Stmkhb» (Sefmejbe, sacerdotisa del templo), Y en contraposición al usabti del Horus Osorkon 11, en la XXII dinastía, que tiene, contrariamente, el brazo derecho recogido y el izquierdo extendido.

Pero no todos, ya que Montet descubrió en la necrópolis de Tanis y en la tumba de Psusenes 1, un sarcófago antropoide de plata, inviolado, conteniendo la momia del «Jefe de soldados, mayordomo del templo de "Khnsw" (Jonsu»>, «Wdjb3wndjd» «<Udjebaundjed, de la época de Psusenes 1») o «3mnmp» (Amenemep. XXI dinastía. 1095/850 a.C.).

De modo que no puede darse, como regla general, que los usabtis tienen siempre una actitud osiriana; es decir, los brazos cruzados sobre el pecho, barba divina y peluca tripartita, a lo que habría de añadirse que, en contra de lo aparente, también parece que se hicieron usabtis anepígrafos en la época saíta, cual es el caso de estos tres de la XXVI dinastía (664/525).

La generalidad de los usabtis poseen una base cuadrangular sobre la que se apoya la figura, concluyendo el extremo podal de la misma de manera idéntica a los sarcófagos. Sin embargo conocemos uno del Museo Pincé donde perfectamente se aprecian los pies desnudos. Otro dato no menos importante es su actitud viva, lejos de la momiforme que presentan como característica todos los usabtis. Conocemos el nombre de su dueño: «P3rmhb» (Paremgeb). La figura presenta una inscripción vertical entre los pliegues del delantal, como se aprecia en la fotografía (y cuya leyenda jeroglífica se muestra al pie) que, traducida, dice: «Todo esto que ha sido ofrecido a Osiris por Paremheb». De cintura para abajo, y alrededor de la figura, se encuentra grabado un extracto muy simplificado del capítulo VI del Libro de los Muertos, y que contrasta sorprendentemente con los detalles puntillistas de esta figura que perteneció a Turpín Crisé, quien la donó al museo en 1859, y que está catalogada como perteneciente a los comienzos de la XlX dinastía.

El autor de este trabajo conoce, además algunos usabtis con pies tallados, como el perteneciente al sacerdote «w3b» (Uab = puro) de Sekhmet, «Nkht» (Nejt) de piedra calcárea y que fue catalogado por Sotheby en diciembre de 1973 con el nº 37 o los del Horus Osorkon II de la XXII dinastía o el Gran mayordomo de Khonsu jefe de soldados, «Wdjb3wjd» (Udjebaujed), o el desconocido «H3pw» (Gapu).

También se conocen algunos usabtis dobles y gigantes (el autor dispone de uno falsificado comprado en Aswan (Elefantina), Alto Egipto, en la 1.8 catarata) en el Louvre, Turín o El Cairo.

Algunos usabtis auténticos de la época ptolemaica presentan una factura exclusivamente griega y no deberíamos clasificarlos como tales, aunque son «servidores» de la momia ya que portan en sus manos un pequeño cofre.

En otras ocasiones rememoran la factura saítica, si bien en esa época ya no aparecen usabtis reales y sólo corresponden a altos o medianos cargos administrativos, sacerdotes o familias acomodadas. Estos usabtis, de loza vitrificada, salidos de los talleres del Bajo Egipto suelen disponer de un rostro helenizado y grabado en su cara frontal va un texto muy cursivo, en una columna limitada por dos líneas verticales, que comienza muy alta (desde la barba hasta el extremo podal) y cuya clasificación se hace difícil, aunque parecen ser datables a partir de la XXVI dinastía.

Cuando Belzoni y Breechy descubrieron la tumba de Seti I, en el Valle de los reyes, pudieron cerciorarse de que esparcidos en una cámara sin decorar y de 15 metros de longitud que se hallaba detrás de la cámara funeraria, se encontraban esparcidos por el suelo más de 800 usabtis de unos 30 cm. de altura, con los rasgos del Horus y grabada la siguiente admonición:

«Osiris, iluminador del Señor de las Dos Tierras, Men-Maatre el justificado, di: ¡Oh tú, usabti!, si el Osiris, hijo de Re, Seti el justificado, es llamado para hacer un trabajo en el mundo inferior como labrar los campos, regar las riberas o llevar la arena del este al oeste, para no traer calamidades cuando sea llamado, tú di: ¡Atiende, estoy aquí!»

Sabemos de las vicisitudes por las que han pasado muchas de estas estatuillas, algunas perdidas para siempre. Tal es el caso ocurrido en 1876, en que aparecieron en los mercados europeos de antigüedades muchos usabtis de Pinedjem 11. El tráfico ilegal de objetos funerarios, entre ellos los usabtis, fue escandaloso durante el siglo XIX. Por citar uno de muchos ejemplos, sólo traeremos el de la escritora Amelia Edwars que en 1874 adquirió unos preciosos usabtis azules sacados de tumbas reales y que desconocemos a quien pertenecieron y cual fue su último destino conocido. O el que cita Romer: «Las señoritas Broncklehurst compraron la momia y el papiro por un precio escandaloso; y luego, al no poder soportar el olor de aquella, arrojaron al difunto al río (Nilo) antes de que terminara la semana».

Y otro tanto podemos decir de los usabtis de Amenhotep 11, aparecidos en 1881 en los mismos mercados, así como trozos de usabtis aparecidos rotos en los caminos que llevan a las tumbas del valle de los Reyes.

Por último destacar que en muchos de ellos, además de su dificultad de datación, entraña la sobreañadida de que no tenemos segura su autenticidad, o si, simplemente, se tratan de factura moderna, al aparecer en mercados de antigüedades. Algunos de estos, incluso se confeccionan en la actualidad para el turismo en el propio Egipto y su falsedad es palpable. Sin embargo hay ejemplares auténticos que tienden a confusión por presentar errores en algunos jeroglíficos, producidos por los artesanos que los construyeron y grabaron.

La "justificación" paso previo a la disponibilidad del Usabtis

Sea el usabti un doble de la momia, sea un servidor de la misma, para disponer de él es necesario ser «justo de voz». Sin «justificación» no es posible disponer del usabti. La magia de cobrar vida después de muerto no se producirá. De ahí que sólo quien esté «justificado» por medio del rito ineludible de la pesada del corazón en la balanza de la justicia ante el tribunal de Osiris puede disponer del usabti. El dios de cabeza de chacal, Anubis, observa con detenimiento el fiel de la balanza. Puesto, en uno de sus platos, el corazón del difunto y en el otro la pluma, símbolo de la diosa «M3çt», el equilibrio tiene que ser perfecto. Toth, el escriba de los dioses anota la pesada con todo detalle. Si no es así, allí está «3mmt» (Ammit) para arrastrar al muerto a los infiernos del fuego interior.

De modo que, para comprender la iconografía «usabtíaca» es necesario conocer algunos de los protagonistas del «juicio de Osiris» y toda su parafernalia que, al fin y a la postre, no será otra cosa que el simbólico reflejo celeste (como en lo que concierne al humano: «Lo que está arriba es como lo que está abajo») del desarrollo del procedimiento judicial humano. Es pues necesario indicar un desarrollo elemental de los principales protagonistas del eterno drama de la muerte y su dualidad: «Persistir o dejar de existir» .

Artículo: Félix Alonso y Royano.