Qué son los Ushebtis

Los shabtis son unas pequeñas estatuillas de aspecto momiforme que en su significado más general representan al servidor de un difunto y que realizan una serie de trabajos de tipo agrícola en el Más Allá. El origen de estas figuras no está nada claro y se han propuesto diversas cronologías para su primera aparición. Estas fechas se centran en dos periodos concretos de la historia del Antiguo Egipto, el Primer Periodo Intermedio (2190-2040 a.C., aprox.) y el Reino Medio (2040-1782 a.C., aprox.). Sin embargo su significado se remonta a épocas más antiguas y tiene que ver con el concepto egipcio de considerar la vida de ultratumba como una continuidad de esta vida presente. Ya que en esta vida era necesario trabajar los campos y realizar diferentes tareas asociadas, en el Más Allá debería ocurrir lo mismo.


Ejemplo de algunos ushebtis (varias épocas y materiales).


Durante el Reino Antiguo y debido a la primacía del culto al dios Ra y a la religión de tipo solar hablamos de Campo de los Juncos, en este periodo sólo el rey, miembros de la familia real o servidores destacados tenían acceso a la resurrección, pero después de la “democratización” ocurrida durante el Primer Periodo Intermedio y comienzos del Reino Medio, hablamos de Campos de Iaru, aquí el difunto, que tiene derecho también a la resurrección, se identifica con el dios Osiris y los textos se refieren a él por su nombre y con la designación de “Osiris resucitado” -N. el Osiris resucitado-.

Una de las variantes del conjuro o fórmula shabti refleja esta realidad:

“El justificado (justo de voz) N. dice, oh tú shabti que has sido hecho para N., si N. es llamado para sus tareas, o si un trabajo desagradable fuera impuesto a N. como a cualquier hombre en su trabajo, dirás aquí estoy. Si N. es llamado a vigilar a los que allí trabajan, volviendo sobre los nuevos campos para roturar la tierra, o para transportar en barco las arenas del Este al Oeste, dirás aquí estoy yo. El justificado N.”.

Esta fórmula constituye una de las tres principales variaciones del conjuro shabti, concretamente la tercera. Hablaremos de esto más adelante.

La práctica de hacerse acompañar por un séquito de servidores por parte de un soberano o líder estaba presente durante épocas remotas del Antiguo Egipto. Podemos ver como en tumbas de los periodos Naqada II y III (IV milenio a.C.) era frecuente que, rodeando la sepultura del líder, se encontraran enterramientos satélites. Estas tumbas pertenecían en su mayoría a miembros de la familia del dirigente y también a servidores cercanos. Ya que la vida en el Más Allá era una continuación de esta, era necesario que los servidores estuvieran presentes para continuar sus funciones. No era un rito cruel, era otra cosmovisión, de hecho era un honor poder servir a su señor en el Más Allá ya que entonces su vida en la ultratumba estaba asegurada. Contra más importante era el individuo más cerca se hallaba su tumba de la de su señor. Un ejemplo muy claro de esta práctica lo podemos ver en la necrópolis arcaica de Umm el-Qaab en Abidos. Esta costumbre desapareció a finales del reinado de Khasekhemwy, último soberano de la II dinastía, a partir de entonces los servidores serían representados con estatuas.

Sin embargo es muy posible que en un principio los shabtis no representaran exclusivamente a los servidores de un difunto sino al propio difunto en su condición, también, de trabajador en el Más Allá. Esto se puede deducir que, en el comienzo de la aparición de estas estatuillas, sólo apareciese una o dos figuras en las tumbas, muy alejado del número de más de 400 que sería lo usual en periodos posteriores. La iconografía de estas estatuillas cambiaría con el paso del tiempo y también por los cambios en los conceptos religiosos en la sociedad egipcia antigua.

Es de hecho esta iconografía y tipología junto con las inscripciones, materiales y lugar donde se guardaban los shabtis -capillas, ataúdes o cajas contenedoras- los elementos fundamentales que se utilizan para poder datar un shabti concreto, y la época y lugar donde se fabricó. 

                                         

Caja de ushebtis de Paramnekhu, 1279-1213 a.C. y caja de ushebtis de Yuya, 1390-1352 a.C. (Metropolitan Museum of Art, Nueva York).


Normalmente se utiliza el término ushabti para referirse a ellas (ushabtiw en plural) pero también se conocen como shabtis y shawabtis. El nombre de shabti procede de la palabra egipcia “swb” esta palabra hace referencia al material con el que fueron fabricados los primeros shabtis, es decir, la madera. Posteriormente se empleó el término shawabti en referencia a los que estaban hechos de madera y a partir de la dinastía XXI se generaliza el uso del término ushabti que procede del verbo egipcio “wsb” –responder o contestar- es decir, el término ushabti significaría “el que responde o contesta”. Este término hace referencia al capítulo VI del Libro de los Muertos que, a su vez, tiene su antecedente en el capítulo 472 de los Textos de los Sarcófagos (ataúdes) como queda atestiguado en un sarcófago encontrado en El Bersha y que data de comienzos del Reino Medio. Esta fórmula procedente de los Textos de los Ataúdes, que se ha traducido de diversas formas dice, básicamente, así:

“Hechizo (conjuro) para hacer un trabajo shabti (para un hombre) en tierra de Dios”.

El Libro de los Muertos del que tenemos dos versiones principales, la Tebana y la Saíta (dinastías XVIII y XXVI respectivamente) establece en su capítulo VI la fórmula mágica que dará la funcionalidad a los shabtis, esta fórmula es conocida también como “conjuro o fórmula shabti”:

“Oh tú figurilla mágica, escúchame, si he sido convocado, si he sido sentenciado a realizar diversas tareas, las que obligan a realizar a los espíritus de los muertos en la Duat, pues entonces, o figurilla mágica: ahora que tienes las herramientas, debes obedecer al hombre en sus demandas, debes saber que tú serás la encargada (condenada) en mi lugar, por los vigilantes de la Duat: a cultivar los campos, a llenar los canales de agua, a transportar arena del Este al Oeste….. (la figurilla responde): aquí estoy….. espero tus órdenes..).

Esta es la fórmula shabti básica y en ella podemos ver cómo, a través de este conjuro, será la estatuilla la encargada de realizar los trabajos agrícolas que su propietario debería de hacer en el Más Allá. Las fórmulas podían escribirse en una sola columna de texto vertical, o en el caso de los shabtis de mayor tamaño en la parte centro-inferior de la figura, en líneas horizontales y con frecuencia también en la espalda. Estos textos eran grabados con punzón antes de la cocción (no era raro colorear estos textos una vez grabados) o pintados sobre la figura utilizando tintas de diferentes colores.

Según J.-F. Aubert podemos referirnos a “shabtis” para los primeros modelos enterrados fuera de Tebas al final del Primer Periodo Intermedio y Reinos Medio-Nuevo, a “shawabti” para los ejemplares de las dinastías XVII y XVIII en Deir el-Medina y toda la orilla occidental, y para “ushabti” los ejemplares del Tercer Periodo Intermedio y periodos posteriores.

Antes de la aparición de los shabtis y durante periodos posteriores, la iconografía egipcia representada en las tumbas, hacía recrear escenas de la vida diaria en el más allá. Es lógico pensar que la gente pudiente, sobre todo la realeza, los grandes funcionarios, los terratenientes, en suma, la élite, no deseasen realizar eternamente estos trabajos, en su lugar lo harían estas estatuillas a través del conjuro mágico que las activaría.

Ya durante el Reino Antiguo (2690-2250 a.C., aprox.) era usual representar en estatuas de piedra, a servidores y funcionarios, durante el Reino Medio se populariza el uso de figuras de madera, en forma individual o colectiva (maquetas) que eran parte del ajuar funerario. Un ejemplo muy conocido de este tipo de piezas lo tenemos procedente de la tumba de Meketra.

La aparición de los primeros prototipos de shabtis se estima a finales del Primer Periodo Intermedio o comienzos del Reino Medio. Las primeras figuras estaban hechas de cera (prototipos) y no poseían ninguna inscripción o fórmula, por lo que no se consideran auténticos shabtis. Los primeros shabtis fueron hechos de madera (de ahí los dos vocablos para designarlos, shabti y shawabti) eran de factura más bien tosca, envueltos en vendas de lino y colocadas en pequeños ataúdes. Es durante la XII dinastía cuando aparece la fórmula shabti. Es entonces el Reino Medio como periodo más comúnmente aceptado para la aparición de los primeros shabtis.


Ushabti anónimo. Cera, 2000 a.C; XI Dinastía (Staatliches Museum Ägyptischer Kunst, Munich).


Las figurillas fueron hechas de diversos materiales, madera, piedra, bronce y oro (muy escasos), loza y fayenza (las más numerosas) e incluso marfil (muy raros). Evidentemente los materiales más abundantes en Egipto eran los más empleados. Egipto no posee madera de buena calidad, las especies autóctonas más comunes (acacia, sicomoro, palmera datilera, etc.) eran las más utilizadas en la fabricación de shabtis, especialmente la acacia ya que este árbol tenía connotaciones religiosas y mágicas para los antiguos egipcios. Ni que decir tiene que las maderas autóctonas eran las usualmente utilizadas para los shabtis de las personas con menos recursos dejándose el uso de maderas más caras, como el ébano o el cedro, para la fabricación de los shabtis de las personas pudientes. La técnica de fabricación de shabtis en madera era el tallado. Muchas figurillas además eran pintadas con vivos colores y en el caso de los shabtis más refinados, cubiertos en parte de pan de oro.

Algunos de los ejemplos de este tipo de primeros shabtis proceden de los denominados shabtis de “tipo palo” unas figuras de distintos tamaños que estaban talladas de forma burda y en las que se representaba principalmente la cabeza y los pies con ausencia de las otras extremidades y que eran colocadas en pequeños sarcófagos. La mayoría de estas piezas procede de la necrópolis de Dra Abu el Naga, una seccion de la necrópolis tebana donde fueron enterrados, entre otros, muchos miembros de la familia real de la dinastía XVII. La piedra fue uno de los materiales más utilizados en la fabricación de shabtis.

                                          

Ushabti ''tipo palo'' de Ipu. Madera, 1600 a.C; XVII Dinastía (Pelizaeus Museum, Hildesheim) y ushabti ''tipo palo''anónimo. Madera, 1640-1504 a.C.
(Metropolitan Museum of Art, Nueva York).


Egipto posee una gran variedad de tipos de piedra, arenisca, caliza, granito, serpentina, grauvaca, esquisto, etc. esto hacía que los shabtis fueran fabricados en diferentes tipos de piedra, generalmente uno de los más empleados era la caliza por su gran abundancia y menor coste y que además podía ser decorada e inscrita, bien por tallado, bien por incisión bien por dibujo. Para dibujar los textos, decoraciones o resaltar algunos rasgos determinados de la figurilla se utilizaban diferentes tipos de tinta, todas de origen mineral o vegetal, esto se hacía con finos pinceles o cañas de punta afilada.

En cuanto a los metales, son muy poco utilizados en la fabricación de los shabtis, de estos materiales se utilizaron el oro y el bronce, los shabtis de oro únicamente para los miembros de la realeza (lo escaso de las piezas indica su poca utilización y también la evidencia de robos en las tumbas a lo largo de los siglos, muchos de estos robos ocurrieron en época faraónica). El cobre también fue muy poco usado y existen algunos ejemplares datados en torno al 1500 a.C., es decir a comienzos del Reino Nuevo. La técnica empleada para fabricar este tipo de shabtis era el moldeado.

Uno de los materiales más utilizados en la fabricación de shabtis fue la fayenza. Este material también se ha denominado loza o cerámica. Los antiguos egipcios fueron grandes maestros en la fabricación y uso de este material, aunque no los únicos ya que también destacan en su uso los fenicios principalmente con sus industrias en Tiro y Sidón. La fabricación de la fayenza está atestiguada en el Egipto predinástico ya que el considerado como primer horno para la fabricación de este material se ha hallado en Abidos y está fechado en torno al 3500 a.C.


Ejemplo de algunos ushebtis elaborados en fayenza (varias épocas y materiales).


La fayenza en si es un material cerámico con un acabado exterior vítreo, su composición consta de arena o cuarzo granuloso al que se le añade un elemento aglutinante como el natrón (el natrón es carbonato de sodio muy utilizado en el Antiguo Egipto durante el proceso de embalsamamiento, también en el aseo personal y doméstico, debido a su extendido e importantísimo uso la palabra egipcia para natrón era “ntr” es decir, divino. La principal fuente de este material se obtenía en el wadi Natrun, en el desierto occidental egipcio). La arena junto al natrón más agua formaba una pasta que se cocía en el horno a altas temperaturas, entre 1000º y 1300º, a estas temperaturas el sodio contenido en el natrón se concentraba en la zona exterior obteniéndose así esa hermosa superficie vidriada. 

Para obtener distintos colores se añadían a la pasta diversos pigmentos tales como el hierro, cobre, manganeso o cobalto (este último material se utilizaba para crear un tipo especial de azul llamado, azul cobalto, de gran belleza y que incluso se exportaba como podemos atestiguar a través de los bloques de azul cobalto hallados en el naufragio del barco de Ulu Burun en el siglo XIV a.C., el azul cobalto se empezó a utilizar en tiempos de Amenhotep II pero alcanzó su mayor difusión en tiempos de Amenhotep III). Estos pigmentos añadidos a la pasta daban unos hermosos colores a las piezas ya terminadas. Normalmente eran verde, azul y verde-azulado.

Todos estos colores tenían un significado simbólico. El verde representaba la regeneración y la resurrección así como la vegetación, es por eso que Osiris, dios primariamente asociado a la fertilidad de la tierra y a las cosechas pero más especialmente a la resurrección y a la vida de ultratumba, era representado con color verde. El azul representaba al agua, el Nilo, la vida y el cielo, por eso la palabra egipcia para referirse a la fayenza era “tjehenet” –luminosa, brillante-. También se han hallado shabtis de fayenza roja pero mucho más escasos, el rojo era asociado en el Antiguo Egipto con la protección. Las figuras de fayenza eran con frecuencia grabadas con textos, bien sean fórmulas o nombre y títulos del difunto, antes de ser cocidas. También este tipo de textos eran añadidos a las figuras escritos con tinta negra. El color negro era también asociado con la regeneración y la fertilidad.

La mayor parte de los shabtis hechos con fayenza pertenecen al Tercer Periodo Intermedio, dinastías XXI-XXV (1069-525 a.C.) ya que a partir de la XXI dinastía la fabricación de shabtis experimenta una gran actividad al incrementarse el número de shabtis por cada enterramiento, de uno o dos ejemplares a comienzos del Reino Medio pasamos a alrededor de una docena durante el Reino Nuevo y a más de cuatrocientos a partir de la dinastía XXI, de lo cual hablaremos más adelante.

Las técnicas de fabricación de los shabtis eran, dependiendo de los materiales utilizados, bien tallado o moldeado. Para el moldeado se utilizaba comúnmente la técnica denominada de la “cera perdida” que consistía básicamente en hacer un prototipo de cera de la figura que se deseaba y que era cubierto por una capa de barro o arcilla dejándose un orificio en los extremos superior o inferior, luego se metía al horno y la cera se fundía saliendo por este orificio. Este molde era rellenado de nuevo con el material deseado, bien metal o fayenza fundidos, cuando la pieza estaba solidificada, se rompía el molde de barro y la figura de metal o cerámica era terminada a mano. Las inscripciones y con frecuencia los detalles anatómicos de los shabtis eran realizados por medio de la incisión con punzón y también por el uso de la pintura con diferentes tipos de tintas y el uso de cañas de punta fina. Normalmente los talleres de fabricación de los shabtis estaban asociados con los templos pero existieron además, talleres particulares. Algunas tumbas nos muestran escenas de la fabricación de shabtis o de shabtis ya terminados, entre esas tumbas podemos destacar la de Sennefer (TT 96), la de Ramose (TT 55), ambas de la XVIII dinastía o la de Ibi (TT 36) ésta situada en Deir el-Gewraui y datada en el Periodo Tardío. El tamaño de los shabtis varía, entre los diez y los treinta centímetros, pero se han encontrado ejemplares de hasta sesenta centímetros de altura, aunque no es lo más usual.


Representación de un taller de elaboración de ushabtis. Tumba de Ibi (TT36, Deir el-Gewraui).


Estas estatuillas fueron fabricadas tanto para hombres como para mujeres y a veces constituían objetos de regalo muy apreciados, hechos del rey a un particular, hecho entre particulares o de un particular al rey. En caso de regalo u ofrenda en el texto que aparece en las figurillas está la expresión “Hetep-di-Nesw” fórmula característica para las ofrendas.

El primer shabti perteneciente a un soberano es el de Ahmose I fundador de la dinastía XVIII y por tanto del Reino Nuevo, este shabti se halla actualmente en el British Museum de Londres. Durante el Reino Nuevo, Egipto alcanzó su mayor extensión territorial, por lo cual se habla de “imperio”, en este periodo y debido a las favorables condiciones económicas, la fabricación de shabtis crece en cantidad y calidad. Ya son muy numerosas las estatuillas que componen los ajuares funerarios de los reyes, podemos citar como ejemplos los casos de Amenhotep II con 88 shabtis, Amenhotep III con 60, Amenhotep IV (Akhenaton) con alrededor de 200 pero sólo uno completo, Tutankhamen con 417 o el caso de Seti I del que se estima pudo poseer alrededor de 700 shabtis. El número mayor de shabtis conocido le pertenece al rey nubio Taharqa de la XXV dinastía con más de 1000 ejemplares.


Ushabti de Ahmose I. Piedra caliza, 1150 a.C; dinastía XVIII (British Museum, Londres).


Durante el Reino Nuevo no solo aumenta la cantidad y mejora la calidad de los shabtis, sino que se dan algunos cambios de gran importancia. Durante el reinado de Tutmés IV aparecen representados en estas figurillas una serie de utensilios o herramientas que se convertirían en distintivos de los shabtis desde este periodo en adelante. Azadas, azadones, sacos para llevar arena, canastas para ladrillos, recipientes para transportar agua, picos, etc. Las herramientas típicas para realizar las funciones necesarias a su cometido en los campos del Más Allá. Con el paso del tiempo estas herramientas y accesorios tendrán cambios en su iconografía pero estarán, de una forma u otra, siempre presentes en las figurillas. Podemos entonces hablar de shabtis servidores, con un cometido claro, hacer trabajos para su propietario en los campos de la otra vida.

Otras innovaciones ocurridas durante la dinastía XVIII conciernen a los textos que aparecen en estas figurillas. Durante el reinado de Amenhotep III aparece una nueva fórmula conocida como “fórmula de Amenhotep III” que dice así:

“Fórmula para hacer que este shabti trabaje para el bienaventurado, el Osiris Rey del Alto Egipto, Neb-Maat-Ra, en la necrópolis. Oh dioses que estáis al lado del Señor de la Eternidad, que estáis sentados a las órdenes de su voz, acordaos de mi pronunciando su nombre. Que podáis darle las ofrendas diarias de la tarde, que podáis oír todas las peticiones en el país de Peker (Abidos), cuando Él celebre la fiesta Uag. Que sea posible la estancia allí para el Osiris-Rey Amenhotep Heka Uaset Justo de voz (justificado), para trabajar los campos, para llenar de agua los canales, para transportar la arena del Este al Oeste. Yo lo hago, estoy aquí dirás tú (shabti). Pueda el Osiris-Rey Neb-Mâat-Ra, Justo de voz, ser recordado delante de Wn-en-Nefer (Osiris), para recibir ofrendas en su presencia”.

Como se ve esta fórmula es una variación del capítulo VI del Libro de los Muertos donde, además de a Osiris, se invoca a otros dioses. De este capítulo del Libro de los Muertos existen tres variaciones de textos que aparecen en los shabtis, la primera versión de El-Bersha, el denominado “segundo escrito” por Legrain y la fórmula “heme aquí” o “responder”. Durante el reinado de Akhenaton aparecen otras fórmulas shabti, debido a la “revolución” religiosa impulsada por este soberano, ya no se invoca al dios Osiris sino al disco solar Atón:

“Que respires los dulces soplos del viento del Norte que salen del cielo bajo la mano del Disco Viviente. Vivificación por los rayos del Disco, salud del cuerpo renovada sin cesar, capacidad de salir de la tumba a la luz del día en compañía del Disco Solar y ……. aprovisionamiento para el monumento funerario.”

En los shabtis de Akhenaton suele aparecer el nombre del rey, sus epítetos y títulos, de esta disposición se conocen, al menos cinco variantes. Un ejemplo es:

“Rey del Alto y del Bajo Egipto Neferkheperure Waenre, hijo de Ra, Akhenaton, larga vida”.

                                         

Ushabti de Akhenaton. Piedra arenisca, 1352-1336 a.C. (Brooklyn Museum, Nueva York) y 
ushabti de Akhenaton. Granito, 1353-1336 a.C. (Metropolitan Museuum of Art, Nueva York).


Es también durante la XVIII dinastía que aparece un nuevo tipo de shabti, se trata del denominado “shabti doble” en el que está representada una pareja formada por una figura masculina y otra femenina que pueden ser madre e hijo, esposo y esposa, etc. Su función es igual a la de los shabtis tradicionales y mantienen la iconografía tradicional. Siguiendo en el Reino Nuevo, pero ya en la dinastía XIX aparece otro tipo de shabti llamado del “supervisor o capataz”. Esto tiene que ver con la organización del trabajo en el Más Allá, ya que en esta vida terrena los obreros eran supervisados por capataces, en los campos de la vida de ultratumba también debía darse esta circunstancia. El mayor auge de este nuevo tipo de shabti se da a partir de la dinastía XXI, hablaremos de ello más adelante.

Durante la XIX dinastía hace su aparición un nuevo tipo de shabti, este dedicado al toro sagrado Apis, su uso se extendió desde la dinastía XIX hasta el periodo Tardío, contiene una inscripción con variantes, una de las cuales dice así:

“Iluminación para el Osiris Apis, el Gran Dios, Señor de Re-Setau”.

                                          

Ushabti de Apis. Fayenza, 1292-1070 a.C. (Fitwilliam Museum, Reino Unido) y 
ushabtis de Apis. Fayenza, 1250 a.C. (Musée du Louvre, París).


La referencia a Re-Setau se refiere a la necrópolis menfita y aquí, en concreto, al Serapeum de Saqqara lugar donde fueron enterrados los bueyes sagrados Apis y de donde procede la mayor parte de este tipo de shabtis.

En la XX dinastía aparece otra fórmula shabti, la “fórmula Khaenwaset” una variación del texto tradicional del capítulo VI del Libro de los Muertos que lleva el nombre de uno de los hijos de Ramsés II. Es en esta dinastía cuando hace su aparición un nuevo tipo de shabti denominado de contornos perdidos o “contornos perdus” y que recibe este nombre debido a que su parte superior e inferior terminan en bulto redondo, es decir con forma redondeada pero sin definir estas extremidades. Este tipo de shabtis ha sido encontrado en tumbas reales ramésidas y su uso desapareció con el último rey de esta dinastía, Ramsés XI.


Ushebtis tipo ''contornos perdus'' de Ramsés IV. Alabastro, 1133 a.C. (Musée du Louvre, París).


Una nueva fórmula, muy sencilla, aparece también en el Reino Nuevo, esta fórmula se aplica conforme al capítulo XXV del Libro de los Muertos: “Para que el difunto recuerde su nombre en el país de los dioses”. La fórmula shabti utilizada en las estatuillas es: 

“El Osiris N.N. justificado”. 

Otras fórmulas aparecidas en este periodo son la fórmula referente a la diosa del cielo, Nut: “Para ser sepultado donde se hacen las ofrendas” y una fórmula denominada “Saw”.

Durante el Reino Nuevo aparecen nuevos elementos en la iconografía de los shabtis tales como los ladrillos necesarios para la construcción, las ollas o vasijas para transportar el agua (que dejarán de representarse después del Reino Nuevo) y varios símbolos muy conocidos como el ankh, el pilar dyed o el amuleto wdyat. Es común ver en los shabtis de Akhenaton la aparición del signo de la vida ankh, a veces doblemente representado.

En el Tercer Periodo Intermedio (dinastías XXI-XXV, 1069-525 a.C.), por lo general, la calidad en la fabricación de los shabtis decae, sin embargo la fayenza utilizada para la fabricación de los shabtis de este periodo es, sin duda, la mejor. Es durante este convulso periodo de la historia antigua de Egipto cuando aparecen interesantes innovaciones relativas a los shabtis. En primer lugar resalta la figura del shabti capataz o supervisor, que como señalamos más arriba aparece durante la dinastía XIX y se populariza durante la XXI. Estos shabtis se destacan por dos características principales, el llevar con frecuencia ropa de uso diario (no aparecen momiformes) y por portar símbolos de su estatus, el látigo o flagelo. El texto que usualmente aparece en estas figurillas es el capítulo VI del Libro de los Muertos y las referencias al nombre o títulos del difunto y al dios Osiris.

                                         

Ushebti - capataz del Alto Sacerdote de Amón, Pinudjem II. Fayenza, 990-976 a.C. (Colección privada) y 
ushebti - capataz de Pinudjem I. Fayenza, 1070-1032 a.C. (British Musem, Londres).


En este momento el número de shabtis es muy numeroso, 365 shabtis obreros, uno por cada día del año, más 36 shabtis capataces o supervisores, uno por cada diez shabtis obreros (por ello se les conoce como “jefes de diez”). Vemos pues que el número supera los 400 ejemplares y será el número de referencia hasta el final de su fabricación ya en el periodo Ptolemaico (332-30 a.C.). La aparición de la venda “seshed” relacionada con la resurrección además del moldeado de los senos en los shabtis femeninos, serán dos innovaciones propias de esta época. Debido a su gran número los shabtis solían guardarse en cajas contenedoras, algunas bellamente decoradas, pero por lo general, estos contenedores no alcanzan la belleza que tenían en periodos anteriores.

Las cajas contenedoras comenzaron guardando uno o dos shabtis, es frecuente ver que existía un panel separador entre las dos figuras, eran de forma cuadrada con tapa plana o abovedada y su decoración iba desde sencillas líneas verticales u horizontales, hasta elaboradas escenas donde se veía al difunto realizar ofrendas a Osiris, a otras deidades y también a los cuatro Hijos de Horus. Posteriormente, las cajas contuvieron un mayor número de shabtis y esto hizo que el tamaño de las figurillas necesariamente tuviera que disminuir. Es usual ver inscrita en estos recipientes la fórmula VI del Libro de los Muertos.

Al finalizar el Tercer Periodo Intermedio y durante todo el Periodo Tardío (525-332 a.C.) la calidad de los shabtis mejora, apareciendo en esta época la columna dorsal en las estatuillas, esta columna es una adición tomada de la estatuaria de esta época (según Aubert) y además se distinguen por poseer un pedestal (influenciado por los sarcófagos de pedestal típicos de esta época) este pedestal a veces presenta una inscripción. Es en este periodo cuando las estatuillas reciben el nombre de “canopes” que no hay que confundir con los contenedores de vísceras utilizados durante el proceso del embalsamamiento. Estas estatuillas estaban cuidadosamente modeladas y hechas en fayenza azul o verde.


Ushabti de Hekaemsaf con columna dorsal y pedestal. Fayenza, 570-526 a.C. (Metropolitan Museum of Art, Nueva York).


Para el periodo Ptolemaico (332-30 a.C.) la calidad de los shabtis varía, encontrándose piezas anepígrafas o con textos donde aparecen errores ortográficos, se siguen representando como momiformes y prácticamente desaparece la figura del shabti supervisor. El periodo Ptolemaico marca el final de la fabricación de los shabtis. 

Conclusión

En esta breve introducción al mundo de los shabtis hemos podido ver como el origen y desarrollo de estas estatuillas está fundamentado en las creencias religiosas egipcias relativas a la vida en el Más Allá considerada como una prolongación de esta vida terrena. Su origen es incierto, posiblemente aparecen a comienzos del Reino Medio, en este momento no representan en exclusividad a los servidores del difunto, sino más bien tienen el papel dual de representar al fallecido en su condición de tal y como trabajador en los campos del Más Allá. Son los textos religiosos y mágicos procedentes primeramente de los Textos de los Ataúdes (conjuro 472) y posteriormente del Libro de los Muertos (capítulos VI principalmente y XXV) los que activarán a estas estatuillas dotándolas de las capacidades necesarias para realizar sus labores de tipo agrícola en el otro mundo. A medida que evolucionan las creencias religiosas y sociales, evoluciona la iconografía de los shabtis así como los textos que las acompañan, de ahí las diversas variantes de textos. Hechos de diferentes materiales principalmente de los fácilmente obtenibles en Egipto, también se utilizaron materiales exóticos o poco frecuentes, estos se utilizaron en la fabricación de estatuillas para las clases pudientes.

Su fabricación, asociada principalmente a talleres conectados con los templos, significó toda una industria manufacturera. De esta industria salieron algunos de los objetos más hermosos del arte menor egipcio, los shabtis encontrados en la tumba de Yuya y Tuya, así como hermosos ejemplos en fayenza azul de Seti I y otros muchos ejemplares, constituyen verdaderas joyas del arte del Antiguo Egipto.

Son también un ejemplo de la democratización de la sociedad egipcia en referencia al acceso a la vida en el Más Allá. Shabtis para hombres y mujeres, para ricos y pobres, para poderosos y humildes. Los shabtis son un reflejo, quizá como pocos, de la verdadera naturaleza, la más íntima de los egipcios antiguos.

Estas piezas, junto a los scarabeos, son los más numerosos del arte menor egipcio. Es por ello que son muy conocidos por el público en general pero, en realidad, poco comprendidos en sus particularidades. Tampoco abunda mucho la bibliografía sobre los shabtis si la comparamos con otros aspectos o campos de estudio del Antiguo Egipto. Pero estas piezas son el reflejo de las creencias y costumbres, realidades y habilidades de los antiguos egipcios. Son también útiles como objetos de datación cronológica.

Cuando las tradiciones y creencias del Antiguo Egipto fueron desapareciendo para adecuarse a nuevas realidades, los shabtis desaparecieron. Esas pequeñas estatuillas, que muchos ven en las estanterías de los museos como objetos menores o repetitivos, nos hablan de la humanidad más profunda de los egipcios antiguos, de sus temores, deseos y esperanzas. Espero que cuando veamos algún shabti, este pequeño trabajo haya ayudado a hacerles la justicia que se merecen.


Ejemplo de algunos ushebtis (varias épocas y materiales).