El hechizo o fórmula de los ushebtis daba las instrucciones destinadas a las figuras, ya que estas recibirían órdenes del difunto para ejecutar trabajos en el Más Allá. El hechizo se ha tomado del capítulo VI del Libro de los Muertos, concretamente de la primera versión que apareció en los sarcófagos del Imperio Medio: «Fórmula para hacer que un ushebti trabaje para un hombre en el Más Allá».
Fue inscrito en los ushebtis con algunas variaciones en función del periodo en el que eran realizados. A veces se utilizaba el hechizo completo o bien se omitían algunos pasajes. Muy a menudo, como se observa en el Tercer Periodo Intermedio tardío y en la Baja Época (o Periodo Tardío), solo aparecían inscripciones con el nombre y los títulos del difunto.
Durante las diferentes etapas en las que los ushebtis formaron parte del ajuar funerario, se observa la aparición de diversas variantes del llamado «hechizo de los ushebtis».
Las fórmulas más utilizadas son:
Capítulo VI del Libro de los Muertos
Sin duda alguna, esta fue una de las fórmulas más habituales, puesto que podemos encontrarla en casi todos los periodos del Antiguo Egipto (con excepción de los que se mencionan a continuación). El texto o fórmula nos indica cómo un ushebti debe ejecutar los trabajos encomendados por el difunto en el Más Allá.
Texto:
Capítulo VI del Libro de los Muertos
¡Oh tú, figurilla mágica, óyeme!
Si he sido convocado,
si he sido sentenciado a realizar tareas de toda índole,
las que obligan a ejecutar a los espíritus de los
muertos del Más Allá;
pues entonces, ¡oh figurilla mágica,
ahora que posees instrumentos,
debes obedecer al hombre en su requerimiento!
Debes saber que tú serás la condenada
en mi lugar, por los vigilantes de Duat:
a cultivar campos,
a colmar de agua los canales,
a transportar arena
del Este al Oeste...
(La figurilla contesta:)
—Aquí estoy... Espero tus órdenes...
Fórmula de Amenhotep III
Muchos ushebtis de Amenhotep III llevan una variante del «hechizo ushebti», que incluye un llamado a los dioses que están en presencia de Osiris, en la que el fallecido puede compartir ofrendas funerarias en los días de fiesta en Abidos. Esta fórmula también aparece en algunos ushebtis privados del Reino Nuevo y del Periodo Tardío, en particular en los de Montuemhat, gobernador de Tebas, durante la dinastía XXV. Como era común en la gramática egipcia, el texto muestra algunos cambios.
Texto:
(Fórmula para) hacer que este ushebti trabaje para el bienaventurado, el Osiris Rey del Alto Egipto, Neb-Maat-Ra, en la necrópolis.
“¡Oh dioses que estáis al lado del Señor de la Eternidad, que estáis sentados a las órdenes de su voz, acordaos de mí pronunciando su nombre!.
¡Que podáis darle las ofrendas diarias de la tarde!.
¡Que podáis escuchar todas las peticiones en el país de Peker (Abidos) cuando Él (Osiris) celebre la fiesta Uag!.
¡Que sea posible la estancia allí para el Osiris-Rey Amen-Hotep Heka Uaset, Justo de Voz, para trabajar los campos, para llenar de agua los canales, para transportar la arena del Este al Oeste!.
¡Yo lo hago!, ¡Heme aquí!. Dirás tú (ushebti).
Pueda el Osiris-Rey Neb-Maat-Ra, Justo de Voz, ser recordado delante de Un-en-Nefer (Osiris), para recibir ofrendas en su presencia”.
Durante este periodo del Imperio Nuevo se produjeron gran cantidad de ushebtis que carecían de inscripción. No obstante, lo habitual es que estén cubiertos con algún tipo de texto. Entre las inscripciones más frecuentemente utilizadas figura un extracto del capítulo VI del ‘Libro de los Muertos’.
Ushebti para Amenhotep III.
Detalle de los jeroglícos.
Fórmula Khaemwaset
Así como los ushebtis de Abidos estaban relacionados con el culto a Osiris, muchas de las piezas encontradas en Saqqara rendían culto al Sol y a Ptah-Sokar-Osiris en Ra-Setau, el nombre de la necrópolis. El objetivo era conseguir el apoyo de Osiris en todas las reclamaciones del fallecido en relación con su propiedad. Uno de los ejemplos en los que aparece uno de estos textos son los ushebtis del príncipe Khaemwaset, hijo de Ramsés II.
En esta inscripción tipo se hace específica referencia a la sagrada región de Ra-Setau, lugar que se identificaba con esa zona geográfica. Más concretamente, se consideraba que la entrada al Serapeum era también el acceso a la región subterránea y funeraria de Ra-Setau.
Texto:
“¡Que tu visión pueda ser restaurada para que puedas ver el disco solar y adorar al sol en vida!.
¡Que seas convocado en Ra-Setau y rodees la colina de Tcha-Mut!.
¡Que puedas atravesar el valle del Ra-Setau superior y abras la caverna secreta!.
¡Que puedas tomar posesión de tu lugar en Ta-Dyeser (el país sagrado) como los miembros de la gran tripulación que están con Ra!''.
Ushebti para él príncipe Khaemwaset. Fayenza. Colleción privada.
Fórmula del periodo Amarna
Durante el periodo de Amarna las creencias osirianas se debilitaron enormemente, al menos en la ciudad de Ajetatón. No obstante, se continuaron fabricando ushebtis que, básicamente, llevaban un tipo muy concreto de inscripción.
Texto:
¡Que respires los dulces soplos del viento del norte que salen del cielo bajo la mano del Disco Viviente.! Vivificación por los rayos del Disco, salud del cuerpo renovada sin cesar, capacidad de salir de la tumba a la luz del día en compañía del Disco solar, y…aprovisionamiento del monumento funerario.
Ushebti para Isis.
Fórmulas de los ushebtis para Akenaton
Aunque Akenatón rechazó las ideas tradicionales sobre el más allá, los textos inscritos en sus ushebtis no nos aclaran su posición teológica. Estos textos son cortos y estandarizados; en ellos siempre aparecen el nombre del faraón difunto, sus títulos y epítetos. En la actualidad se conservan cinco de estas fórmulas y una que se cree que es la continuación de otra.
Aunque estos textos son breves y sencillos, los ushebtis de Akenatón son únicos dentro de las figurillas reales de la dinastía XVIII. La preservación de la forma osiriaca en los ushebtis del periodo amarniense es destacable, aunque cabe preguntarse si esto se debe a un conservadurismo innato de los antiguos egipcios, al menos respecto a los rituales funerarios.
La forma osiriaca puede hacer alusión a ciertos aspectos de la religión amarniense que se nos escapan. Sin embargo, los ushebtis de Akenatón jamás se presentan como el «Rey Osiris», aunque cabe señalar que la fórmula «justo de voz» o «justificado» fundamenta el concepto de justificación ante el dios de los muertos (Osiris).
Texto:
Rey del Alto y Bajo Egipto, Neferkheperure Waenre, hijo de Ra, Akenaton, larga vida (este último epíteto se refiere probablemente al deseo del faraón para conseguir la vida eterna).
Rey del Alto y Bajo Egipto, que viva en la verdad, señor de las dos tierras (países), Neferkheperure [Waen]re [...]
Buen soberano, que viva en la verdad, Neferkheper[u][re] [ Waenre...].
...[Neferkheper[u][re] Waenre, hijo de Ra, que viva en la verdad, Akenaton, que tenga una larga vida, justo de voz.
...Que viva en la verdad, señor de las dos tierras (países), Neferkheperure Waenre, hijo de Ra, señor [...] (este texto puede ser una continuación de la segunda o tercera fórmula).
...Hijo de [Ra], que viva en la verdad, señor de las apariciones, Akenaton, justo de voz (probablemente continuación de la formula anterior).
Fragmento de un ushebti para Akenaton.
Fórmula de los ushebtis Apis
Los ushebtis votivos dedicados al toro Apis del Serapeum en Saqqara abarcan el periodo comprendido entre la dinastía XIX y el Periodo Tardío. Dotados al principio con cabeza de toro, en épocas sucesivas irán adoptando paulatinamente la cabeza humana. Sus inscripciones son muy breves; por lo general contienen el texto «Iluminado el Osiris-Apis», a veces seguido por títulos como «el gran dios, señor de Ra-Setau». Aparentemente, en estas figuras el tradicional «hechizo ushebti» no se consideró apropiado.
Texto:
''Resplandece, ¡Oh Osiris Apis!, dios grande, Señor de Ra-Setau''.
Ushebtis del toro Apis.
Otras inscripcciones
Otras inscripciones son dedicatorias y se refieren a la donación del ushebti que ha hecho el rey a un particular, un particular al rey o un particular a otro.
Durante el Reino Nuevo también se utilizaron los ushebtis conforme a las prescripciones contenidas en el capítulo XXV del Libro de los Muertos para que «el difunto recuerde su nombre en el país de los dioses». En estos casos, el sacerdote funerario sem consagraba algunas de estas estatuillas, que tan solo llevaban inscripciones tales como:
“El Osiris, N.N., Justificado”.
Otras fórmulas usuales empleadas fueron la de la «diosa Nut», las de «ofrendas» (parecidas a las de hetep di nesu), fórmulas «para ser enterrado donde se hacen las oraciones» o fórmulas de «acompañar a alguien».
Posición del texto
Varios factores influyeron en la presentación de las inscripciones en los ushebtis. En las pequeñas figuras aparecían breves textos dispuestos en una sola columna en la parte delantera, estos con o sin marco o líneas divisorias. En las grandes figuras, los textos aparecían normalmente en bandas horizontales de la cintura hacia abajo, a veces con una nueva columna en el frente o en la espalda.
Los ushebtis con pilar dorsal tenían a menudo una disposición similar, incluyendo en estos casos una inscripción en dicho pilar. Durante un tiempo también surgió una forma de no-inscripción: la combinación de una sola línea de texto con una sola columna debajo de él. Esta primera se convirtió en común durante la dinastía XXVII y continuó en el periodo ptolemaico.
Cabe decir también que en algunas ocasiones muchos ushebtis no tenían ningún tipo de inscripción, ni en la parte delantera ni en la trasera.
Normalmente estas inscripciones aparecen en bajorrelieve o pintadas sobre las figuras, ya sea en la parte frontal o trasera. Al igual que en otras ocasiones, estos textos se hacían resaltar empleando colores de mayor intensidad, tales como los negros, rojos y azules oscuros.
Es frecuente ver también la utilización de colores en aquellos textos realizados en bajorrelieve, una práctica bastante habitual para hacer destacar los textos.
Ushebti con franja central, con franjas horizontales, con inscripción en pilar dorsal y con nombre y títulos del difunto.